Academia

Academia (30)

08 Ago 2018

En numerosa ocasiones, las personas que vienen a informarse sobre las clases de música nos cuentan sus pretensiones, sus ilusiones, sus objetivos, por qué quieren aprender y... después de darles una orientación de qué, de con qué y cómo aprender, suele venir la pregunta del millón: — ¿Cuándo sabré poner acordes a una melodía?
Muchos de estos futuros alumnos, sobre todo si son adolescentes y adultos, han tenido contacto con la música. Unos han tocado un poco la guitarra, otros han movido sus dedos en un teclado sacando melodías con la mano derecha, pero siempre preguntan: — ¿Tengo que aprender mucha teoría para saber qué acordes poner a mi canción favorita? También dicen que les gustaría componer  y acaban con la cuestión de — ¿Eso de estudiar armonía qué es?

 En este artículo vamos a hacer un breve resumen teórico, del elemento musical reseñado: La armonía.

 En la música disponemos de tres elementos que bien combinados y ejecutados con cualquier instrumento o voz, hace que podamos expresarnos de una manera única: con sonidos.
Estos son:
- La Melodía: es el elemento  horizontal de la música. Es la conductora de toda composición. Hace que en un primer contacto con cualquier pieza musical, seamos capaces de reconocerla y memorizarla en nuestro cerebro sin necesidad de tener demasiados conocimientos musicales. Surge de combinar sonidos uno detrás de otro y —aunque sólo tengamos siete notas musicales para combinar (do, re, mi, fa sol, la, si)—  estamos en el siglo XXI y aún seguimos componiendo, inventando melodías y creando músicas nuevas. Hay que decir que los recursos de inventiva no se agotan porque tenemos otros dos elementos para combinar.
- La Armonía: es el elemento vertical de la música. Nos da el sustento a la melodía. En el momento que escuchamos varios sonidos a la vez se produce la armonía. Es la que da origen a los acordes.
Aparte de estos dos elementos, contamos con el tercero, importante como los dos anteriores.
- El ritmo: es el elemento del tiempo. Éste se basa en la duración de los sonidos y sus acentos, ya que una cosa es el pulso constante y otra es el acento de los sonidos que nos va a hacer diferenciar un vals de un cha, cha, cha; un tango de un beguine o la música dance de una canción tribal de África.

Presentado este pequeño resumen como introducción, vamos a hablar de La Armonía y de cómo nos  podemos acercar a ella.

Si queremos poner en práctica este elemento, necesitaremos un instrumento polifónico —que suenen varios sonidos a la vez— véase la guitarra, el teclado, o el piano. También podemos vivir la armonía, si uno es clarinetista y se junta con dos amigos más para tocar a la vez. Evidentemente, para escuchar la armonía, se necesita oír por lo menos tres sonidos a la vez para formar un acorde.
El teclado es el instrumento más cómodo para introducirse en la armonía ya que podemos tocar la melodía con la mano derecha y con la mano izquierda poner los acordes con el recurso del acompañamiento automático y una estructura de ritmo. Con la guitarra nos basta con cantar la melodía y poner las posiciones de los acordes.
La armonía, en una formación académica reglada, se empieza a estudiar después de haber pasado seis cursos de lenguaje musical. Como no queremos que nadie se alarme y se venga abajo pensando que sus ilusiones de poder acompañar una canción con la guitarra sacando los acordes de oído, o de componer una banda sonora con el teclado para cualquier reportaje audiovisual que quiera hacer, diré que podemos tener unas pautas básicas para empezar con este mundo tan apasionante como es el de hacer música con nuestros tres elementos. Melodía, Armonía y Ritmo.
Después de que ya nos hayamos familiarizado con el instrumento y leamos un poco una partitura, ya podemos empezar a lanzarnos a ese mundo de escuchar música y sacarla de oído. La música aunque esté escrita en una partitura, siempre se escucha; bien sea  en nuestra mente o bien sea ejecutada.
El oído hay que desarrollarlo. Es muy importante ejercitarlo pero, aparte de eso, el aprendizaje de la teoría musical nos ayudará a pensar y comprender mejor esos sonidos que escuchamos. Cuando estudiamos lenguaje musical, lo que aprendemos es a solfear —entonar y medir las partituras— también aprendemos la teoría que nos va a llevar por ejemplo: a entender los acordes y la armonía, las estructuras musicales, los ritmos, los instrumentos musicales etc. En definitiva, en la educación musical todo lo que no es el aprendizaje del instrumento está incluido en el Lenguaje Musical en el sentido más amplio del concepto.
Este aprendizaje es una carrera de fondo en la que hay que ir poco a poco, pero no por eso hay que perderse el placer de manejarse con la música al comienzo.
A nuestros alumnos, en la academia, desde el primer momento, se les invita a que sean creativos, que saquen melodías de oído, les pongan acordes básicos e intenten escribirlas (ahora tenemos programas informáticos que nos ayudan, para poder escribir música y si aún no somos capaces de ejecutarla, la toca el propio programa). Así uno va adquiriendo experiencia y destreza.
Uno de los primeros consejos es que intenten rellenar con los acordes tonales, las melodías que escuchen. O bien compongan algo con los acordes básicos. 
Estos son: I, V y IV. Por ejemplo: en Do M armonizaríamos una melodía con el acorde de C, G7 y F. Nos sirve de muestra la primera canción que suelen tocar en el teclado Oh When The Saints Go Marching In. Uno tendrá que fijarse en las notas que coinciden de la melodía y de los acordes. También escuchar dónde está el reposo (acorde de C) y la tensión de la melodía (acorde de G7).
De alguna manera ya podemos empezar con esta tarea tan gratificante como la de crear melodías y ponerles una armonía.
Con este pequeño artículo queremos animar a todos los futuros músicos en potencia, a que se acerquen con nosotros a este mundo apasionante de: La Música.
Begoña Andiano

 

23 Jul 2018

El lunes pasado, entró un señor por la puerta de la academia, lo pasé a la oficina y discretamente me preguntó: 
— ¿Ustedes pueden enseñarme a tocar algún instrumento? Lo digo, porque soy un poco mayor. Sabe que pasa: que la ilusión de toda mi vida, ha sido la de tocar el piano. Siempre me ha encantado la música pero he dicho: ¡a mis años, adónde voy! 
Lo curioso del caso, es que el otro día fue mi cumpleaños y entre todos mis hijos me han regalado un teclado, porque saben la ilusión que me hace. El caso es que he abierto la caja, lo he colocado encima del soporte, lo he enchufado y he visto las posibilidades que tiene. He tocado un poco "Muñequita linda",  con la mano derecha y de oído. Después he pensado que debería de aprender para, por lo menos, tocar con las dos manos.
—Si le digo la verdad, me daba un poco de pudor ir a una academia con todo niños y gente joven con la cabeza muy despejada.


Cuando acabó de hablar, con una sonrisa le conteste:

—Ha sido muy decidido. Nunca es tarde si la dicha es buena. Para aprender no hay edad y el haber elegido tocar un instrumento le va a ser muy beneficioso y gratificante. Dese cuenta que tocar un instrumento hace que cerebralmente trabajemos muchos campos neurológicos y lo más importante que disfrutemos haciendo música. Además, como me imagino que será muy melómano, el saber de música le vendrá muy bien para disfrutarla mejor y cuando vaya a algún concierto sacará más partido del acontecimiento.
Realmente sus hijos han elegido bien, regalándole un teclado. 
Para iniciarse en la música a su edad y siendo que además su instrumento preferido es el piano, el teclado nos va a permitir empezar paulatinamente con las dos manos y así en un futuro no muy lejano tocar piezas como la famosa "Para Elisa".
Nosotros llevamos 40 años enseñando música y le puedo decir que en todos estos años hemos tenido a adultos que sin pretender mucho (tocar en su casa y pasárselo bien) han acabado tocando en algún concierto; acompañando algún coro en la iglesia; o haciendo música en la fiesta de Nochevieja.
El teclado nos permite tener muchos recursos. Podemos poner muchos sonidos: pianos, violines, metales, percusiones y hasta efectos de sonido de lluvia o de viento. Por otro lado tenemos los acompañamientos que nos van a enriquecer las melodías cuando pongamos los acordes en la mano izquierda.


El señor me seguía escuchando atentamente y en un momento determinado me preguntó:
— ¿Tengo que aprender solfeo? Es que me parece muy difícil y si hay que cantar, no canto ni en la ducha. Además he visto que las partituras son muy pequeñas y mi vista ya no es lo que era.


Yo me apresuré a explicarle.
—No se apure, aquí ponemos solución para todo. Las partituras las ponemos con pentagramas grandes como cuando uno empezaba a leer las cartillas en el colegio. Al principio son partituras facilitadas donde encontrará la melodía en el pentagrama y la mano izquierda marcada con el cifrado americano. Más adelante empezaremos con algo de lenguaje musical y un poco de piano clásico. El primer día que venga a clase, se marchará a su casa tocando una melodía con las dos manos. No se preocupe porque también le explicaremos los botones que tiene que tocar para que el teclado le suene a música celestial y para que no se pierda en el teclado, le daremos unas guías, que al principio vienen muy bien para saber dónde poner los dedos. 


Yo veía que se estaba emocionando y me dijo:
—Me parece que me voy a apuntar. Me encantaría que estas Navidades fuera capaz de tocar un villancico, cuando estamos toda la familia reunida.


Ya ha pasado una semana y nuestro novel alumno ha tocado el Himno a la alegría y Kumbaya. Está feliz y todos los días saca un rato para practicar.

Sabemos los beneficios de tocar un instrumento en edad adulta y estamos contentos de que en todos estos años, la mayoría de los adultos que vinieron un periodo importante a aprender, siguen tocando; nos compran nuevos teclados para estar a la última y no se pierden nuestros conciertos.
Por eso: "Nunca es tarde si la dicha es buena".

Begoña Andiano

13 Jul 2018

El primer día que una persona empieza a tocar el piano, se da cuenta de que tiene muchas teclas (88) y que además pesan (contrapesadas). Rara vez se da uno cuenta de que debajo del teclado, nos encontramos con unos pedales (normalmente tres) que sirven para tocarlos con los pies.

Los pedales en el piano son parte importantísima del instrumento. Hacen que podamos conseguir todo el potencial sonoro del piano, rey  de los instrumentos polifónicos.

En este breve artículo voy a hacer un conciso resumen de los pedales y de su función en la interpretación. Hay que decir que según sea un piano de cola, un piano vertical o un piano electrónico encontraremos alguna sutil variable.

En primer lugar tenemos:

Pedal derecho (pedal de armónicos): Es el más importante e ineludible en la ejecución del piano. Sirve para levantar los apagadores del instrumento y así liberar las cuerdas para que resuenen todas las notas que entran en relación simpática (los armónicos) con los sonidos reales que se han pulsado con las teclas. Este pedal lo llevan los pianos de cola y los pianos verticales. Aunque la mecánica sea parecida, debido a la posición horizontal de las cuerdas (piano de cola) o posición vertical de las cuerdas (piano vertical o de pared), la función es la misma. En los pianos digitales el pedal derecho o de armónicos (damper o sustain) emula la misma función de resonancia. Se ejecuta con el pie derecho basculando y con el talón siempre apoyado en el suelo.

Pedal izquierdo (pedal de una corda): El pedal izquierdo hace una función atenuadora del sonido. En los pianos de cola el pedal de una corda se llama así porque el mecanismo funciona de una manera que hace que el teclado del piano se desplace unos milímetros hacia la derecha y como la maquinaria de los martillos va unida al teclado, estos hacen que los martillos o macillos al desplazarse a la derecha toquen menos cuerdas y por lo tanto suene menos el piano. Hay que tener en cuenta que la mayoría de las teclas del piano se corresponden con tres cuerdas. Se suele emplear para hacer los pianos (suaves) aunque también se emplea como matiz de color y sonoridad. En un piano vertical, mal llamado pedal de una corda, el mecanismo funciona diferente. Cuando pulsamos el pedal izquierdo se acerca la maquinaria a las cuerdas y al haber menos distancia al mismo empuje se corresponde menos sonido. En los pianos digitales el pedal izquierdo o soft (si llevan tres pedales) hace la misma función. Se ejecuta con el pie izquierdo.

Pedal del centro (pedal de sostenuto o tercer pedal). Este pedal lo llevan los pianos de cola y en los pianos digitales tenemos el emulador de la función. Es el último pedal que se incorporó en los pianos a mitad del siglo XIX. Su función es la de dejar libre el apagador del sonido de la tecla o teclas que se pulsan pudiendo limpiar el resto de los armónicos con el pedal derecho con independencia total. Para su correcto uso hay que pulsar las teclas primero y después el pedal para que así libere sólo los apagadores de los sonidos ejecutados por medio de un complejo sistema de varillas que entran en movimiento e impiden que bajen los apagadores de los sonidos que queremos mantener.

Este se suele emplear en música del siglo XX con complejidades sonoras más avanzadas.

En los pianos verticales tenemos el pedal del centro o sordina. Con el conseguimos que baje un fieltro entre las cuerdas y toda la maquinaria para que el piano suene menos.

Musicalmente hablando, el uso de los pedales es complejo pero necesario para cualquier pianista.

Cuando estudiamos el piano, uno de los caballos de batalla es la buena y correcta pedalización.

Hay que quitarse ese miedo que tienen todos los pianistas noveles a usar los pedales, sobre todo el pedal derecho o de armónicos, indispensable para una buena sonoridad del instrumento.

En las partituras de piano no suele estar marcada la pedalización. Es el criterio y buena formación del intérprete los que guían la manera de poner el pedal o los pedales.

En otra ocasión hablaremos de los usos musicales de éstos.

Espero que este breve resumen sirva para prestar más atención a los pedales del piano y que cuando veamos tocar a un pianista, además de fijarnos en el movimiento de sus manos, nos fijemos también en la importancia de sus pies.

 

Begoña Andiano

13 Jun 2018

Durante los meses de Julio y Agosto puedes aprovechar para aprender a tocar. ¿Te gusta la guitarra, el piano, el teclado?.  ¿Quieres saber lenguaje musical? . Si siempre has tenido el gusanillo de tocar tus canciones o piezas favoritas, no te lo pienses más. Este es el momento.

01 Jun 2018

Mientras escuchaba los últimos aplausos de este concierto tan especial, estaba pensando en hacer una pequeña crónica del evento pero… he preferido cambiarla por un escrito sincero, yendo más allá del anecdótico resumen.

Es difícil explicar todo lo que sentimos las personas que estuvimos en él, sobre todo las personas que lo hicimos. La Música se vive, la música se siente, se escucha y se hace.

Todos los sonidos que se escucharon rebotando en las bóvedas de la Real Capilla de Santa Isabel de Portugal estaban producidos por manos y voces de personas que un día vinieron a aprender música a Musicales Andiano y acabaron convirtiéndose en esta gran familia de la música que tenemos y comenzamos hace 40 años.

El pasado domingo, 15 de abril celebramos el 40 aniversario con un concierto herencia y fruto de todos estos años.

Nos separaban cuatro décadas de aquel primer concierto inaugural donde D. Guillermo Andiano junto al resto de su familia presentaba la tienda y la academia de música. Cuarenta años después, seguimos disfrutando de la música viendo el fruto, herencia de todo este tiempo.

Puedo decir que es uno de los mejores, más entrañables, más profesionales y con más corazón, que se han hecho en la academia.

Contábamos con profesores, alumnos y antiguos alumnos profesionales y amateur, que pusieron todo su empeño, todo su arte y todo su cariño para que este concierto quedase en la memoria y en el corazón de todos los que estuvimos.

El programa era muy variado y significativo para todos. Obras que interpretamos en tiempos pasados y que vivimos con intensidad. Nuestros músicos tocaron con teclados, guitarras, percusión, saxo, trompeta, órgano… Cantaron nuestros solistas y todos unimos nuestras voces en el coro para vivir el momento mágico de “compartir música, compartir vida”.

Fue un concierto magnífico y único, ya que es difícil reunir al elenco tan extraordinario que tuvimos.

Estamos muy felices de la respuesta de todo el público y del cariño que respiramos.

Queremos dar las gracias muy personalmente a cada uno de los músicos que lo hicieron posible.

Sabemos que la música nos llena, nos emociona y nos alimenta el alma.

¡GRACIAS DE TODO CORAZÓN! Y ¡ENHORABUENA A TODOS!

Begoña Andiano

01 May 2018

Después de nuestro último concierto y haber escuchado  lo que unos teclados puede dar de sí a nivel musical y sonoro, dependiendo de las combinaciones de sonidos que se hagan y las manos y pies que los ejecuten, me he animado a hablar de los registros y a explicar cómo se puede lograr tanto color musical ajustando bien los sonidos de un  teclado. 

En ocasiones, los teclados están infravalorados porque son instrumentos electrónicos y poseen tanto potencial que el interprete se queda en un plano de músico ejecutor. Se piensa que el teclista tiene la  ventaja de tocar en un instrumento que es mágico y lo hace todo. Eso no es así. La diferencia con otro instrumento de teclado, como pueda ser el piano, es que en el piano levanto la tapa preparo el atril con la partitura y ya puedo empezar a tocar. En un teclado no ocurre lo mismo. Si se quiere tocar hay que preparar todos los sonidos, las programaciones, efectos, división del teclado, los pedales y un largo etcétera indispensables para que podamos tocar, lo que articulemos en las teclas esté correctamente ajustado y así suene lo que queremos plasmar con nuestras manos.

Cuando una persona se acerca al teclado por primera vez, suele ser normal que se asuste con tanto botón, posibilidades... Conforme pasa el tiempo y se aprende, ocurre todo lo contrario. A los teclistas nos encantan los teclados con muchas posibilidades porque así podemos desarrollar mejor la música que queremos hacer. Hay que tener en cuenta que el concepto de instrumento es precisamente eso; tener muchos timbres y posibilidades para tocar.

El secreto para un buen ajuste del teclado y sus sonidos, está en la formación musical y en el conocimiento del aparato en cuestión.

Lo primero, se va aprendiendo con el tiempo. Es muy importante conocer otros instrumentos de cuerda, viento madera y metal, percusión y étnicos. Saber cómo se comportan, cómo se tocan y así poder imitar su ejecución para conseguir el sonido deseado. Debemos conocer algo de instrumentación ( lo que llamamos en música: saber orquestar, para poder adecuar lo que tenemos en la partitura a la ejecución con las manos y los pies y poder tocar a tiempo real múltiples timbres).

Lo segundo, leer el manual del teclado e ir probando las posibilidades y combinaciones que nos ofrece.

Entrar a dar pequeños trucos para que el teclado nos suene de maravilla, es bastante difícil porque también está el condicionante del nivel técnico y musical del que toca.

No obstante voy a poner algún pequeño ejemplo para los neófitos en la materia.

Por ejemplo: si yo quiero tocar el tema de Gabriel  de "La Misión" E. Morricone, puedo poner el sonido del oboe en el upper1 para tocar la melodía con la mano derecha,  añadir unos strings más bajos de volumen en el upper 2 y poner otros violines en el lower  para  tocar la armonía  con la mano izquierda. Si también tengo una pedalera puedo ponerle unos graves con el sonido de las cuerdas.

Si por el  contrario quiero tocar una Bossa de Carlos Jobim puedo utilizar las programaciones de fabrica que nos da el teclado. Simplemente poner el ritmo de bossanova pulsar el botón de O.T.S. añadir el acompañamiento y tocar La chica de Ipanema. Seguro que tendremos un buen sonido para tocar esta sugerente melodía.

Lo importante es ir abriendo la mente a las posibilidades del instrumento y disfrutar.

Begoña Andiano

25 Mar 2018

El pasado sábado tuvimos nuestra habitual Audición de Primavera. Los alumnos interpretaron en el piano, la guitarra y el teclado una miscelánea de temas muy variados.

Escuchamos melodías de los clásicos de Disney. Interpretaron valses de todo tipo; los valses poéticos de Granados y el vals de Mia y Sebastian de La La Land. Recordamos a Carlos Gardel y sentimos el tango, patrimonio inmaterial de la humanidad, con el celebre tema de Astor Piazzolla, Libertango . Tocaron melodías de Beethoven, Schubert, Schumann, Aguado y García Abril. También se escuchó música de Yann Tiersen, Jugando con mis sonidos  y le hicimos un pequeño homenaje a Eduard Grieg en el 150 aniversario de su nacimiento.

Podemos decir que pasamos una buena mañana de sábado con los alumnos. Todos los profesores nos sentimos orgullosos de ver cómo cada año, los alumnos van creciendo en la música.

En estos cuarenta años sabemos lo importante que son los conciertos y las audiciones para el aprendizaje musical y estamos felices de saber que en todo este tiempo, la mayoría de los alumnos que han pasado por la academia, tienen la Música como parte integrada en sus vidas.

¡Gracias a todos! y ¡Enhorabuena! a todos los alumnos que en esta mañana de sábado primaveral  han hecho posible que continúe el eslabón de la cadena de personas que están en la música con nosotros y que la empezamos en 1978.

18 Mar 2018

Si hablamos de música, las palabras: coro, coral  y polifónica aparecen a menudo en el vocabulario cotidiano de cualquier músico.
Cantar es el principio básico de la música y la voz, el elemento natural que las personas poseemos para hacer música.
No conocemos con exactitud cuando las civilizaciones empezaron a cantar pero sabemos que antropológicamente hablando, en la comunicación de los seres humanos el sonido ha sido fundamental para su desarrollo.
En el estudio histórico de la música, sobre todo en occidente, sabemos que desde los primeros cristianos que entonaban sus rezos, posteriormente en el medievo el canto gregoriano (canto monódico) y en el Renacimiento la evolución del canto a la polifonía, el canto ha sido la manifestación social, humana y cultural que los pueblos han tenido para expresarse.
A lo largo de los siglos, musicalmente hablando, el peso que la voz humana ha tenido en la manifestación musical ha sido muy importante. Si bien el desarrollo de los instrumentos musicales ha sido notable, la base del desarrollo de la música occidental ha estado en el canto.
Estamos en el siglo XXI y los que estamos en la música defendemos el canto como base fundamental de su desarrollo. Cada día se potencia más el canto como método de aprendizaje musical. En ocasiones escuchamos a las personas que cantan, que lo hacen en un coro, otras dicen que lo hacen en una coral  y otras en una polifónica y no sabemos qué diferencia hay entre todos.
Realmente hablar de coro, de coral, o de polifónica es prácticamente hablar de lo mismo. En todas estas agrupaciones se canta a varias voces, o sea, se canta polifónicamente.
Si queremos dar una pequeña definición y establecer sutiles diferencias podemos decir:
Coro: en canto, se denomina coro, coral o agrupación vocal a un conjunto de personas que interpretan una pieza de música vocal de manera coordinada. Es el medio interpretativo colectivo de las obras cantadas o que requieren la intervención de la voz. 
Coral: el término coral se utilizaba originalmente para designar los cantos monódicos que tenían lugar en la liturgia de la Iglesia occidental, como, por ejemplo: el canto gregoriano. 
En el siglo XXI podemos hablar de la agrupación coral (coro) y también hablar del coral, como forma polifónica vocal herencia del canto litúrgico luterano y que desarrolló magistralmente J.S. Bach.
Polifónica: relacionada con el canto polifónico y término que denomina a un coro que canta polifonía.
Como vemos hay pocas diferencias.
Todos tienen en común que condensan a un grupo de personas que cantan a la vez a diferentes voces.

Un coro está formado por:
Sopranos o tiples: voz aguda de las mujeres y los niños.
Contraltos o altos: voz grave de las mujeres y los niños.
Tenores: voz aguda de los hombres.
Bajos: voz grave de los hombres.

Los coros pueden ser de voces blancas (mujeres y niños) y voces graves (hombres).
Cuando cantan juntos se llama coro mixto. Dependiendo de la cantidad de voces y el tipo de repertorio y función musical los coros pueden ser:
Coro de Cámara: (de 12 a 20 voces)
Coro sinfónico: (agrupación numerosa, 100 voces)
Orfeón: agrupación con muchas voces.
Lo normal es que canten a capella (sin acompañamiento), pero en numerosas ocasiones cantan con acompañamiento de órgano, piano o una sinfónica.
En Musicales Andiano siempre hemos tenido un coro donde los alumnos han desarrollado su conocimiento musical.
Cantar en conjunto, aparte de desarrollar el sentido musical, es una buena manera para expresar sentimientos, convivir en la música y aunar corazones.

Voy a compartir unas palabras de uno de los mejores exponentes actuales de la música coral. Me refiero a John Rutter.

“La música coral no es uno de los lujos de la vida. Es algo que va al corazón de nuestra humanidad, nuestro sentido de comunidad y nuestras almas. Usted expresa, cuando canta su alma es canción y cuando te juntas con un grupo de otros cantantes, se convierte en más de la suma de las partes. Todas esas personas están derramando sus corazones y almas en perfecta armonía, que es una especie de un emblema de lo que necesitamos en este mundo, cuando gran parte del mundo está en contradicción consigo mismo… que acaba de expresar en términos simbólicos, lo que se siente cuando los seres humanos están en armonía. Esa es una lección para nuestros días y para todos los tiempos. Creo profundamente eso… Y la excelencia musical es, por supuesto, el corazón de la misma. Pero, incluso si un coro no es el mejor del mundo, el hecho importante es que lo que se está cumpliendo en conjunto tiene un alto valor social. Tiene un valor comunal y yo siempre digo que una iglesia o una escuela sin un coro es como un cuerpo sin alma. Tenemos que tener un alma en nuestras vidas y todo el mundo que ha cantado en un coro, me dice, que se siente mejor por hacerlo…”

Este curso, en el que celebramos nuestro 40 cumpleaños, vamos a compartir momentos vividos cantando todos juntos.

Agradecemos a todas las personas que durante estos cuarenta años han compartido y comparten sus voces con nosotros.

25 Feb 2018

Este año 2018 en Musicales Andiano estamos de celebración; 40 años en la música!!!.
El día 15 de abril recordaremos con un concierto, la tarde de abril de 1978. En aquella fecha llevamos a cabo la inauguración de esta empresa.
Una tarde para recordar, con D. Guillermo Andiano al frente, junto al resto de su familia, presentando su nuevo negocio de venta de instrumentos musicales y de enseñanza musical. Por supuesto, el acontecimiento se celebró con música.
Esa tarde, de la mano de la joven organista (15 años) Begoña Andiano se escucharon los nuevos órganos electrónicos Logan y sonaron las notas del "Cuarteto Goya" ya que Doña Carmen Abad, esposa de Don Guillermo, era la laudista de esta agrupación de pulso y púa cuyos músicos habían sido componentes de la histórica agrupación "Rondalla Goya".
Para terminar todos disfrutamos de un ágape al más puro estilo de los 70'.
En 40 años Musicales Andiano ha tenido como objetivo cuidar y mimar la Música y... aparte de dedicarse a vender instrumentos musicales, su premisa mayor  y esfuerzo constante ha estado en su Academia.
Dedicarse a enseñar música ha sido lo más gratificante y donde más orgullosos estamos todos los que de una manera u otra hemos estado presentes en los mejores momentos de la academia: los conciertos.
A principio de año en nuestras redes sociales, dijimos que tendríamos una sección de la historia de Musicales Andiano con recuerdos gráficos y sonoros. 
El archivo de Musicales Andiano es muy amplio. Desde el año 1978 hemos estado haciendo conciertos, audiciones, presentaciones y demostraciones de instrumentos, TV, Radio, promoción de la música, premios a la labor musical y un largo etcétera de acontecimiento que hemos vivido con la Música. 

Realmente en 40 años hemos vivido mucho y Musicales Andiano ha evolucionado con los tiempos.
Este año de celebración queremos dar las gracias a todas las personas que en todo este tiempo han estado con nosotros: a los alumnos que vinieron a aprender a tocar un instrumento y acabaron sintiendo la música como parte fundamental en sus vidas,  a los padres que nos confiaron la educación musical de sus hijos y a todas las personas que de una manera u otra colaboraron con nosotros haciendo que se creasen vínculos de amistad para siempre.
La música une, sensibiliza, alimenta el espíritu y enriquece el alma.

Como ya prometimos, vamos a ir publicando vídeos históricos en Youtube y documentos gráficos en Facebook.
Compartimos uno de la Navidad del 97; un fragmento de “El jorobado de Notre Dame” interpretado por: Rafael Alcubierre, Begoña Andiano, Ana Belén Blázquez, Óscar Lorente, Belinda Monge, Ana Val y David Vallespín.

31 Ene 2018

Hoy vamos a hablar de una de las notaciones más prácticas y útiles para un músico (sobre todo para los pianistas y guitarristas). Me refiero al, en ocasiones desconocido, cifrado americano. Con él, acompañamos cómodamente.
En el pasado artículo de "aprendo lenguaje musical" explicamos qué nos podía decir una partitura. Realmente las partituras nos sirven para plasmar  la música que escuchamos. La música es un arte abstracto que se escucha y se toca en el espacio y en el tiempo y, a diferencia de otras artes como pueda ser la pintura,  las partituras, aunque en ocasiones puedan parecer obras de arte en cuanto a su estética, son las transmisoras del contenido musical. Ese contenido musical se va descifrando a medida que uno aprende el lenguaje y sus notaciones.
En el artículo trataremos el cifrado americano.
Cuando vemos las partituras, están con pentagramas llenas de símbolos musicales. Por ejemplo: si la partitura es de piano, encontramos dos pentagramas con clave de sol y de fa. En ocasiones vemos un sólo pentagrama con una melodía y encima unas letras con números. Precisamente eso es el cifrado americano. Éste nos dice los acordes, la armonía de esa melodía, marcada con una sencilla nomenclatura que consigue sintetizar el contenido vertical de la música, o sea, la armonía.
A lo largo de la historia las notaciones han ido evolucionando y en ocasiones se han inventado escrituras que han hecho más fácil la lectura de las partituras para poder tocar un instrumento musical cómodamente sin tener demasiados conocimientos. Véase la tablatura de la guitarra, que viene de la tabulatura de la notación musical de la vihuela en el renacimiento, o el cifrado barroco para tocar el bajo continuo (el acompañamiento armónico) con el órgano o el clavecín.
El cifrado americano se empezó a utilizar a primeros del siglo XX en la música de jazz; muy útil en ese estilo musical dónde se tiene una línea melódica, se improvisa con estructuras armónicas y cada músico hace alarde del dominio de su instrumento en base a una idea musical.
El cifrado americano emplea para el nombre de las notas, el de sistema anglosajón (con letras). En español el nombre de las notas es con sílabas.
A - la
B - si
C - do
D - re
E - mi
F - fa
G - sol
El cifrado americano nos define los acordes. Tenemos muchos acordes con sus variables, pero aquí señalamos los más básicos.

Ejemplo:
- do mayor (do-mi-sol)
Cm - do menor (do-mib-sol)
Caug - do aumentado (do-mi-sol#)
Cdim o - do disminuido (do- mib- solb)
C7 - do séptima ( do-mi-sol-sib)
Cm7 - do menor séptima (do-mi-sol-sib)

Hoy en día en la mayoría de las partituras de música, si son guiones musicales o arreglos, las encontramos con el cifrado americano. Cuando compramos cualquier partitura, bien sea música de los Beatles, un libro de  boleros o música clásica facilitada, el cifrado americano está presente y en ocasiones lo señala como PVG (piano, vocal, guitarra). En este tipo de partitura tenemos un buen contenido musical para poder tocar nuestros compositores favoritos. Luego dependerá del grado de habilidad que tengamos con el instrumento, en cuanto saber acompañamiento, para tocar con el piano o la guitarra y poder desarrollar el contenido de la partitura.
Desde aquí animo a todas las personas, sobre todo teclista y guitarristas, que no han utilizado esta nomenclatura, que se acerquen al cifrado americano, luego no podrán prescindir de él.
Begoña Andiano

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