11 Dic 2018

Llegan las fiestas del Pilar y no puedo evitar recordar aquellos Pilares de los 80'. En Musicales Andiano disfrutábamos de la fiesta, haciendo música. Los que tenemos una edad podemos recordar las exposiciones, exhibiciones y conciertos que  hacíamos en la antigua Feria de Muestras. Por aquel entonces, alquilábamos un espacio —un stand— y subíamos con todos los instrumentos más novedosos que había en el momento, para que el público de Zaragoza y de otros lugares viesen y oyesen de primera mano los instrumentos que  se fabricaban e  inventaban por aquel entonces. Hay que tener en cuenta que no teníamos Internet ni Youtube ni nada que se le pareciese. 
Por supuesto el más novedoso era: el Órgano Electrónico.

                                    
El  invento en cuestión databa de 1935, construido por el americano Laurent Hammond y a lo largo de todo el siglo XX habían surgido muchas empresas haciendo costosas inversiones en el desarrollo de la tecnología aplicada a estos instrumentos de teclado. En los sesenta aparecen los primeros sintetizadores y un largo etcétera de instrumentos de teclado; eléctricos y electrónicos. Sobre éstos, ya contaré en otra ocasión.
En el artículo de ahora, quiero hablar de uno de los instrumentos que a lo largo del siglo fue cogiendo posición en cuanto a la utilidad musical se refiere y, si bien, empezó empleándose en estilos tan diversos como el jazz, gospel, rock pop... a medida que cogió popularidad, bajó de precio, ganó en calidad de sonido y se incorporaron funciones musicales para que los aficionados y melómanos pudiesen tocarlo en poco tiempo aprovechando los recursos del instrumento, se convirtió en el instrumento de moda a finales de los 70' y fue el instrumento top en los 80'. Me refiero al: Órgano Electrónico.
Los órganos electrónicos nos permitían tocar con las  manos y los pies infinidad de timbres y hacer que una sola persona se convirtiera en una orquesta de varios músicos.

                           
Para poder escucharlos, en el stand de Musicales Andiano tocaban unos organistas singulares; me refiero a nuestros pequeños niños prodigios de la academia. No era habitual ver a niños tan pequeños tocar en aparatos tan grandes y sofisticados. Recuerdo que el stand se colapsaba de público. En sus caras se intuía la admiración de muchos, la incredulidad de otros —pensaban que no tocaban los niños porque estaban oyendo una caja de ritmos y sonidos que no eran los del piano o del viejo harmonium de la iglesia—, la fascinación de los que habían tocado en el piano de su casa y veían que con estos instrumentos con teclado también podían tocar otro tipo de música que no fueran estudios de Czerny o sonatinas de Clementi, o la decisión de algunos de acercarse a la tienda y comprar uno de estos instrumentos que estaban de moda, que no valían tanto como en los años setenta, que lucían en una casa —todos tenían mueble—y además se podían tocar a cualquier hora con auriculares.
Después de esta breve introducción histórica, voy hablar de la importancia a nivel musical que tuvo el órgano en aquella época. Era el instrumento perfecto para acercarse a la música, ya que con pocos conocimientos previos se lograba tocar música en poco tiempo. Recuerdo aquellos Pilares con nostalgia. Entonces el tiempo y la vida era más calmada. Los niños tenían tiempo de tocar, jugar, estudiar... La sociedad tenía capacidad de sorpresa. Se sorprendía de las novedades, de lo extraordinario de todo que no fuese cotidiano... 

                     
Con la perspectiva del tiempo puedo decir que, gracias a estos instrumentos muchas personas aprendieron a tocar y a hacer música. De no ser así, igual no lo hubieran logrado y muchos de los niños que estaban tocando en el stand de la Feria de Muestras, hoy son unos buenos profesionales. 
Cuando recordamos aquellos momentos con ellos, nos viene a la memoria lo que disfrutábamos. Cada día era una aventura. Siempre haciendo música nueva; solos o en grupo. Improvisábamos o tocábamos lo que la ocasión requería; desde jotas el día del Pilar, hasta los últimos temas de actualidad —Thriller, We Are The World, el mítico In the MoodEn forma—, Carros de fuego o Moliendo café... Los alumnos recibían las fiestas del Pilar con ilusión, esperando qué autoridad iba a pasar por el stand o en qué periódico o radio iba a salir una reseña que hablase de la música de Órgano electrónico.
Estamos en el siglo XXI y todo es diferente. Se vive a la velocidad que nos da la fibra óptica y de los megas de que disponemos. No tenemos tiempo de conversar en vivo y hablamos por WhatsApp, Chat o por Skype. No tenemos tiempo charlar tranquilamente sin pensar que el tiempo es oro para hacer otro tipo de cosas que en los 80' ni se nos habrían ocurrido. 

                                
¿Cómo no me voy a ponerme nostálgica pensando en aquellos Pilares donde las horas del día eran más largas que hoy y que el poder compartir música, risas y vida, no estaba sujeto a la velocidad que nos marca este siglo?
Lo que me reconforta es que, después de cuarenta años enseñando música, me he dado cuenta de que los humanos nos adaptamos a todo y que todo lo que se ha hecho y vivido marca una senda para seguir caminando —en este caso con la Música, indispensable para la vida—
¡Gracias! a los inventores del Órgano electrónico. Ellos abrieron el camino que un día tomamos muchos de nosotros.
Begoña Andiano

 

11 Dic 2018

A menudo, las personas que vienen a preguntar a la academia para aprender música, no saben qué instrumento será el idóneo para comenzar o cuál serán capaces de tocar. Muchos tienen claro que les gusta la música y que quieren tocar aquellos estilos musicales que les motivan y les llenan.
Por eso en este artículo vamos a explicar en breves líneas los pros y contras de los dos instrumentos polifónicos más populares, más utilizados, más vendidos y más tocados en estos últimos tiempos. Me refiero a: La guitarra y el teclado.

De ellos dos podemos decir que son excelentes para aprender música, ya que al ser polifónicos podemos escuchar las melodías y las armonías y así entender mejor el lenguaje musical. Los dos nos ayudan porque tienen una afinación fija; en la guitarra tenemos los trastes y en el teclado las teclas para cada sonido o nota. Con ellos nos podemos acompañar o utilizar como solistas ya que al producir varios sonidos a la vez no necesitamos de otros instrumentos para tocar el conjunto de una obra musical.
La diferencia principal es que la ejecución es un poco distinta: uno es un instrumento de cuerda pulsada y el otro de tecla.
El pensamiento musical es parecido ya que se tocan varias notas a la vez produciendo melodías y armonías.

La guitarra: es un instrumento que se ejecuta con una mano puesta en el mástil (mano izquierda si se es diestro) y con la otra mano (derecha) pulsando o rasgueando las cuerdas cerca de la boca para producir el sonido. Las notas cambian dependiendo de la posición que marquemos con los dedos en el mástil. La guitarra se suele coger a la inversa si uno es zurdo. El problema del principiante es que al comienzo es un poco doloroso hasta que el dedo se habitúa y se le hace callo.
Lo maravilloso de la guitarra es que es un instrumento íntimo (lo tenemos pegado al cuerpo) y cuando se domina se consigue transmitir todo lo que queremos expresar de una manera directa.
La lectura de las partituras se puede hacer con pentagrama o con tablatura. En el primer caso cuesta más encontrar los sonidos en el mástil. En el segundo caso la tablatura está escrita en hexagrama, representando las 6 cuerdas de la guitarra y con los números puestos en la pauta, sabemos en qué traste colocarlos. En los dos casos tenemos marcados la duración de los sonidos. También tenemos el sistema de acompañamiento, donde podemos aprender la posición de los acordes y tocar y cantar cualquier canción de nuestros grupos favoritos. Es un instrumento que ocupa poco espacio, es muy transportable y asequible de precio.
El teclado: instrumento polifónico que se toca moviendo los dedos sobre un teclado, normalmente sensitivo (la repuesta del sonido está relacionada con la manera de atacar o lanzar los dedos sobre el teclado). Con él, podemos tocar melodías y acompañarlas con acordes y ritmos. También podemos tocar con el teclado sin dividir y usarlo como piano. Todos tienen muchos timbres (sonidos) y acompañamientos (styles).
Cuando uno empieza, el resultado es inmediato. En seguida podemos tocar una melodía y enriquecerla con los acordes. Tenemos partituras facilitadas con un pentagrama para la melodía y el famoso cifrado americano encima, para los acordes. Los teclados existen de muchos precios y maneras.

Si comparamos la guitarra con el teclado podemos decir que el teclado necesita más espacio y no es tan transportable. La guitarra es más cómoda pero en su mantenimiento está la afinación (tenemos los afinadores electrónicos que van con pinza y puesta en la pala de la guitarra nos recoge el sonido para poder afinar las cuerdas sin dificultad) también el mantenimiento de las cuerdas que se rompen o gastan y hay que cambiarlas.
En cualquier caso después de la experiencia de todos estos años puedo decir que muchos de los alumnos que han pasado por la academia hayan empezado con la guitarra o con el teclado curiosamente han acabado tocando un poco de cada uno.
Los dos tienen mucha riqueza musical, son bastante agradecidos en los comienzos y con los dos podemos hacer música sin necesitar de otros instrumentos, ya que son polifónicos.
Sabemos que existen muchos instrumentos musicales, todos con su color característico e irremplazable pero la guitarra y el teclado están en el ranking de mayor consumo y ejecución.
Por eso, yo pienso y digo: ¡Por algo será!

Begoña Andiano

 

11 Dic 2018

El lunes pasado, entró un señor por la puerta de la academia, lo pasé a la oficina y discretamente me preguntó: 
— ¿Ustedes pueden enseñarme a tocar algún instrumento? Lo digo, porque soy un poco mayor. Sabe que pasa: que la ilusión de toda mi vida, ha sido la de tocar el piano. Siempre me ha encantado la música pero he dicho: ¡a mis años, adónde voy! 
Lo curioso del caso, es que el otro día fue mi cumpleaños y entre todos mis hijos me han regalado un teclado, porque saben la ilusión que me hace. El caso es que he abierto la caja, lo he colocado encima del soporte, lo he enchufado y he visto las posibilidades que tiene. He tocado un poco "Muñequita linda",  con la mano derecha y de oído. Después he pensado que debería de aprender para, por lo menos, tocar con las dos manos.
—Si le digo la verdad, me daba un poco de pudor ir a una academia con todo niños y gente joven con la cabeza muy despejada.


Cuando acabó de hablar, con una sonrisa le conteste:

—Ha sido muy decidido. Nunca es tarde si la dicha es buena. Para aprender no hay edad y el haber elegido tocar un instrumento le va a ser muy beneficioso y gratificante. Dese cuenta que tocar un instrumento hace que cerebralmente trabajemos muchos campos neurológicos y lo más importante que disfrutemos haciendo música. Además, como me imagino que será muy melómano, el saber de música le vendrá muy bien para disfrutarla mejor y cuando vaya a algún concierto sacará más partido del acontecimiento.
Realmente sus hijos han elegido bien, regalándole un teclado. 
Para iniciarse en la música a su edad y siendo que además su instrumento preferido es el piano, el teclado nos va a permitir empezar paulatinamente con las dos manos y así en un futuro no muy lejano tocar piezas como la famosa "Para Elisa".
Nosotros llevamos 40 años enseñando música y le puedo decir que en todos estos años hemos tenido a adultos que sin pretender mucho (tocar en su casa y pasárselo bien) han acabado tocando en algún concierto; acompañando algún coro en la iglesia; o haciendo música en la fiesta de Nochevieja.
El teclado nos permite tener muchos recursos. Podemos poner muchos sonidos: pianos, violines, metales, percusiones y hasta efectos de sonido de lluvia o de viento. Por otro lado tenemos los acompañamientos que nos van a enriquecer las melodías cuando pongamos los acordes en la mano izquierda.


El señor me seguía escuchando atentamente y en un momento determinado me preguntó:
— ¿Tengo que aprender solfeo? Es que me parece muy difícil y si hay que cantar, no canto ni en la ducha. Además he visto que las partituras son muy pequeñas y mi vista ya no es lo que era.


Yo me apresuré a explicarle.
—No se apure, aquí ponemos solución para todo. Las partituras las ponemos con pentagramas grandes como cuando uno empezaba a leer las cartillas en el colegio. Al principio son partituras facilitadas donde encontrará la melodía en el pentagrama y la mano izquierda marcada con el cifrado americano. Más adelante empezaremos con algo de lenguaje musical y un poco de piano clásico. El primer día que venga a clase, se marchará a su casa tocando una melodía con las dos manos. No se preocupe porque también le explicaremos los botones que tiene que tocar para que el teclado le suene a música celestial y para que no se pierda en el teclado, le daremos unas guías, que al principio vienen muy bien para saber dónde poner los dedos. 


Yo veía que se estaba emocionando y me dijo:
—Me parece que me voy a apuntar. Me encantaría que estas Navidades fuera capaz de tocar un villancico, cuando estamos toda la familia reunida.


Ya ha pasado una semana y nuestro novel alumno ha tocado el Himno a la alegría y Kumbaya. Está feliz y todos los días saca un rato para practicar.

Sabemos los beneficios de tocar un instrumento en edad adulta y estamos contentos de que en todos estos años, la mayoría de los adultos que vinieron un periodo importante a aprender, siguen tocando; nos compran nuevos teclados para estar a la última y no se pierden nuestros conciertos.
Por eso: "Nunca es tarde si la dicha es buena".

Begoña Andiano

11 Dic 2018

Durante los meses de Julio y Agosto puedes aprovechar para aprender a tocar. ¿Te gusta la guitarra, el piano, el teclado?.  ¿Quieres saber lenguaje musical? . Si siempre has tenido el gusanillo de tocar tus canciones o piezas favoritas, no te lo pienses más. Este es el momento.

11 Dic 2018

Mientras escuchaba los últimos aplausos de este concierto tan especial, estaba pensando en hacer una pequeña crónica del evento pero… he preferido cambiarla por un escrito sincero, yendo más allá del anecdótico resumen.

Es difícil explicar todo lo que sentimos las personas que estuvimos en él, sobre todo las personas que lo hicimos. La Música se vive, la música se siente, se escucha y se hace.

Todos los sonidos que se escucharon rebotando en las bóvedas de la Real Capilla de Santa Isabel de Portugal estaban producidos por manos y voces de personas que un día vinieron a aprender música a Musicales Andiano y acabaron convirtiéndose en esta gran familia de la música que tenemos y comenzamos hace 40 años.

El pasado domingo, 15 de abril celebramos el 40 aniversario con un concierto herencia y fruto de todos estos años.

Nos separaban cuatro décadas de aquel primer concierto inaugural donde D. Guillermo Andiano junto al resto de su familia presentaba la tienda y la academia de música. Cuarenta años después, seguimos disfrutando de la música viendo el fruto, herencia de todo este tiempo.

Puedo decir que es uno de los mejores, más entrañables, más profesionales y con más corazón, que se han hecho en la academia.

Contábamos con profesores, alumnos y antiguos alumnos profesionales y amateur, que pusieron todo su empeño, todo su arte y todo su cariño para que este concierto quedase en la memoria y en el corazón de todos los que estuvimos.

El programa era muy variado y significativo para todos. Obras que interpretamos en tiempos pasados y que vivimos con intensidad. Nuestros músicos tocaron con teclados, guitarras, percusión, saxo, trompeta, órgano… Cantaron nuestros solistas y todos unimos nuestras voces en el coro para vivir el momento mágico de “compartir música, compartir vida”.

Fue un concierto magnífico y único, ya que es difícil reunir al elenco tan extraordinario que tuvimos.

Estamos muy felices de la respuesta de todo el público y del cariño que respiramos.

Queremos dar las gracias muy personalmente a cada uno de los músicos que lo hicieron posible.

Sabemos que la música nos llena, nos emociona y nos alimenta el alma.

¡GRACIAS DE TODO CORAZÓN! Y ¡ENHORABUENA A TODOS!

Begoña Andiano

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