17 Oct 2018

Llegan las fiestas del Pilar y no puedo evitar recordar aquellos Pilares de los 80'. En Musicales Andiano disfrutábamos de la fiesta, haciendo música. Los que tenemos una edad podemos recordar las exposiciones, exhibiciones y conciertos que  hacíamos en la antigua Feria de Muestras. Por aquel entonces, alquilábamos un espacio —un stand— y subíamos con todos los instrumentos más novedosos que había en el momento, para que el público de Zaragoza y de otros lugares viesen y oyesen de primera mano los instrumentos que  se fabricaban e  inventaban por aquel entonces. Hay que tener en cuenta que no teníamos Internet ni Youtube ni nada que se le pareciese. 
Por supuesto el más novedoso era: el Órgano Electrónico.

                                    
El  invento en cuestión databa de 1935, construido por el americano Laurent Hammond y a lo largo de todo el siglo XX habían surgido muchas empresas haciendo costosas inversiones en el desarrollo de la tecnología aplicada a estos instrumentos de teclado. En los sesenta aparecen los primeros sintetizadores y un largo etcétera de instrumentos de teclado; eléctricos y electrónicos. Sobre éstos, ya contaré en otra ocasión.
En el artículo de ahora, quiero hablar de uno de los instrumentos que a lo largo del siglo fue cogiendo posición en cuanto a la utilidad musical se refiere y, si bien, empezó empleándose en estilos tan diversos como el jazz, gospel, rock pop... a medida que cogió popularidad, bajó de precio, ganó en calidad de sonido y se incorporaron funciones musicales para que los aficionados y melómanos pudiesen tocarlo en poco tiempo aprovechando los recursos del instrumento, se convirtió en el instrumento de moda a finales de los 70' y fue el instrumento top en los 80'. Me refiero al: Órgano Electrónico.
Los órganos electrónicos nos permitían tocar con las  manos y los pies infinidad de timbres y hacer que una sola persona se convirtiera en una orquesta de varios músicos.

                           
Para poder escucharlos, en el stand de Musicales Andiano tocaban unos organistas singulares; me refiero a nuestros pequeños niños prodigios de la academia. No era habitual ver a niños tan pequeños tocar en aparatos tan grandes y sofisticados. Recuerdo que el stand se colapsaba de público. En sus caras se intuía la admiración de muchos, la incredulidad de otros —pensaban que no tocaban los niños porque estaban oyendo una caja de ritmos y sonidos que no eran los del piano o del viejo harmonium de la iglesia—, la fascinación de los que habían tocado en el piano de su casa y veían que con estos instrumentos con teclado también podían tocar otro tipo de música que no fueran estudios de Czerny o sonatinas de Clementi, o la decisión de algunos de acercarse a la tienda y comprar uno de estos instrumentos que estaban de moda, que no valían tanto como en los años setenta, que lucían en una casa —todos tenían mueble—y además se podían tocar a cualquier hora con auriculares.
Después de esta breve introducción histórica, voy hablar de la importancia a nivel musical que tuvo el órgano en aquella época. Era el instrumento perfecto para acercarse a la música, ya que con pocos conocimientos previos se lograba tocar música en poco tiempo. Recuerdo aquellos Pilares con nostalgia. Entonces el tiempo y la vida era más calmada. Los niños tenían tiempo de tocar, jugar, estudiar... La sociedad tenía capacidad de sorpresa. Se sorprendía de las novedades, de lo extraordinario de todo que no fuese cotidiano... 

                     
Con la perspectiva del tiempo puedo decir que, gracias a estos instrumentos muchas personas aprendieron a tocar y a hacer música. De no ser así, igual no lo hubieran logrado y muchos de los niños que estaban tocando en el stand de la Feria de Muestras, hoy son unos buenos profesionales. 
Cuando recordamos aquellos momentos con ellos, nos viene a la memoria lo que disfrutábamos. Cada día era una aventura. Siempre haciendo música nueva; solos o en grupo. Improvisábamos o tocábamos lo que la ocasión requería; desde jotas el día del Pilar, hasta los últimos temas de actualidad —Thriller, We Are The World, el mítico In the MoodEn forma—, Carros de fuego o Moliendo café... Los alumnos recibían las fiestas del Pilar con ilusión, esperando qué autoridad iba a pasar por el stand o en qué periódico o radio iba a salir una reseña que hablase de la música de Órgano electrónico.
Estamos en el siglo XXI y todo es diferente. Se vive a la velocidad que nos da la fibra óptica y de los megas de que disponemos. No tenemos tiempo de conversar en vivo y hablamos por WhatsApp, Chat o por Skype. No tenemos tiempo charlar tranquilamente sin pensar que el tiempo es oro para hacer otro tipo de cosas que en los 80' ni se nos habrían ocurrido. 

                                
¿Cómo no me voy a ponerme nostálgica pensando en aquellos Pilares donde las horas del día eran más largas que hoy y que el poder compartir música, risas y vida, no estaba sujeto a la velocidad que nos marca este siglo?
Lo que me reconforta es que, después de cuarenta años enseñando música, me he dado cuenta de que los humanos nos adaptamos a todo y que todo lo que se ha hecho y vivido marca una senda para seguir caminando —en este caso con la Música, indispensable para la vida—
¡Gracias! a los inventores del Órgano electrónico. Ellos abrieron el camino que un día tomamos muchos de nosotros.
Begoña Andiano

 

17 Oct 2018

Todos los años comenzamos el nuevo curso haciendo un balance de lo que hemos hecho en el curso que ha terminado y, aunque cada curso es único, éste ha sido especial al coincidir la celebración del 40 cumpleaños de Musicales Andiano.

Si rebobinamos en el tiempo, podemos recordar que empezamos el curso con la ilusión de celebrar los cuarenta años de existencia.

Cada año intentamos que los alumnos que empiezan con la música, acaben teniéndola como parte integrada en su vida de la manera que sea. Ya sabemos que todos las personas que empiezan no van a ser profesionales o grandes virtuosos, pero lo que tenemos claro en la academia es que, por nuestra parte, ponemos todo el empeño y dedicación para que logren aprender y disfrutar haciendo música, bien sea tocando o cantando. Muestra de ello son todos los conciertos y audiciones que llevamos a cabo a lo largo del curso, donde los alumnos se pueden expresar a través de la música.

Este curso nos estrenamos con un concierto en el Palacio de Sástago tocando música clásica: “Audición de Otoño”. Tuvimos la ocasión de escuchar a alumnos que ya llevan tiempo con nosotros y alumnos que acababan de empezar en la academia. Después de esta audición vino el concierto de “Música en Navidad VI”, que en esta ocasión cambiamos de espacio habitual y fuimos a cantar con el coro a la iglesia de San Felipe. Disfrutamos del sonido tan bueno que tiene esta iglesia barroca.

Entramos en el 2018 y nos pusimos a preparar uno de los conciertos más especiales de este curso, el de la celebración de los 40 años.

A la par continuábamos con la vida cotidiana en la academia, nuestras clases de solfeo, armonía, análisis, las horas dedicadas a los instrumentos, ensayos, preparación de audiciones, elaboración de arreglos para los conciertos… , en definitiva, trabajo y esfuerzo siempre recompensado con el aplauso del público en los conciertos.

Llegó marzo e hicimos en el Palacio de Sástago otra vez actuación: “Audición de primavera”. A la vez ya estábamos preparando el gran concierto del 15 de abril, fecha del cumpleaños de Musicales Andiano.

Quiero resaltar la implicación y dedicación de los alumnos en la preparación de los conciertos. Sin ellos no sería posible todo lo que desarrollamos año tras año. Por eso damos unas GRACIAS con mayúsculas.

Ya estábamos en abril y llego el esperado “Concierto 40 Aniversario”. Un concierto que ha quedado en la memoria como uno de los especiales en la historia de Musicales Andiano. Contamos con la participación de Profesores, Alumnos y Antiguos Alumnos, tanto profesionales como amateur. Un verdadero orgullo y un lujo para esta empresa, poder reunirnos con personas que un día pasaron por nuestra casa y la música se les quedó  como parte fundamental en sus vidas. El concierto fue impecable, ya que el nivel de dedicación y esfuerzo estuvo presente toda la temporada. También destaco la gran valía profesional y artística de todos. Por eso GRACIAS DE CORAZÓN.

Aún no había acabado el mes y empezamos a preparar el concierto de junio: “Música de Archivo”. El concierto fue en la iglesia de Santa Isabel de Portugal al igual que el de abril. Disfrutamos de los progresos que hacen año tras año los alumnos, tanto de los niños como de los adultos. No faltó la participación del coro de la academia como broche final.

Estas pequeñas líneas resumen un poco el día a día de la academia. Llevamos 40 años y nos sentimos felices de poner nuestro granito de arena en la sociedad, educando en la música. En las aulas de la academia tenemos unos baldosines con frases dedicadas a la música que invitan a la reflexión: “Donde música hubiere, cosa mala no existiere” y “Quien ama la música, ama la vida”.

Yo voy a añadir otra frase emblemática de la academia y con ella dar las gracias a todas las personas que han confiado en nosotros en estos 40 años. GRACIAS por “Compartir música, compartir vida”.

Compartimos en un vídeo, imágenes de este curso pasado.

Begoña Andiano

17 Oct 2018

El primer día que una persona empieza a tocar el piano, se da cuenta de que tiene muchas teclas (88) y que además pesan (contrapesadas). Rara vez se da uno cuenta de que debajo del teclado, nos encontramos con unos pedales (normalmente tres) que sirven para tocarlos con los pies.

Los pedales en el piano son parte importantísima del instrumento. Hacen que podamos conseguir todo el potencial sonoro del piano, rey  de los instrumentos polifónicos.

En este breve artículo voy a hacer un conciso resumen de los pedales y de su función en la interpretación. Hay que decir que según sea un piano de cola, un piano vertical o un piano electrónico encontraremos alguna sutil variable.

En primer lugar tenemos:

Pedal derecho (pedal de armónicos): Es el más importante e ineludible en la ejecución del piano. Sirve para levantar los apagadores del instrumento y así liberar las cuerdas para que resuenen todas las notas que entran en relación simpática (los armónicos) con los sonidos reales que se han pulsado con las teclas. Este pedal lo llevan los pianos de cola y los pianos verticales. Aunque la mecánica sea parecida, debido a la posición horizontal de las cuerdas (piano de cola) o posición vertical de las cuerdas (piano vertical o de pared), la función es la misma. En los pianos digitales el pedal derecho o de armónicos (damper o sustain) emula la misma función de resonancia. Se ejecuta con el pie derecho basculando y con el talón siempre apoyado en el suelo.

Pedal izquierdo (pedal de una corda): El pedal izquierdo hace una función atenuadora del sonido. En los pianos de cola el pedal de una corda se llama así porque el mecanismo funciona de una manera que hace que el teclado del piano se desplace unos milímetros hacia la derecha y como la maquinaria de los martillos va unida al teclado, estos hacen que los martillos o macillos al desplazarse a la derecha toquen menos cuerdas y por lo tanto suene menos el piano. Hay que tener en cuenta que la mayoría de las teclas del piano se corresponden con tres cuerdas. Se suele emplear para hacer los pianos (suaves) aunque también se emplea como matiz de color y sonoridad. En un piano vertical, mal llamado pedal de una corda, el mecanismo funciona diferente. Cuando pulsamos el pedal izquierdo se acerca la maquinaria a las cuerdas y al haber menos distancia al mismo empuje se corresponde menos sonido. En los pianos digitales el pedal izquierdo o soft (si llevan tres pedales) hace la misma función. Se ejecuta con el pie izquierdo.

Pedal del centro (pedal de sostenuto o tercer pedal). Este pedal lo llevan los pianos de cola y en los pianos digitales tenemos el emulador de la función. Es el último pedal que se incorporó en los pianos a mitad del siglo XIX. Su función es la de dejar libre el apagador del sonido de la tecla o teclas que se pulsan pudiendo limpiar el resto de los armónicos con el pedal derecho con independencia total. Para su correcto uso hay que pulsar las teclas primero y después el pedal para que así libere sólo los apagadores de los sonidos ejecutados por medio de un complejo sistema de varillas que entran en movimiento e impiden que bajen los apagadores de los sonidos que queremos mantener.

Este se suele emplear en música del siglo XX con complejidades sonoras más avanzadas.

En los pianos verticales tenemos el pedal del centro o sordina. Con el conseguimos que baje un fieltro entre las cuerdas y toda la maquinaria para que el piano suene menos.

Musicalmente hablando, el uso de los pedales es complejo pero necesario para cualquier pianista.

Cuando estudiamos el piano, uno de los caballos de batalla es la buena y correcta pedalización.

Hay que quitarse ese miedo que tienen todos los pianistas noveles a usar los pedales, sobre todo el pedal derecho o de armónicos, indispensable para una buena sonoridad del instrumento.

En las partituras de piano no suele estar marcada la pedalización. Es el criterio y buena formación del intérprete los que guían la manera de poner el pedal o los pedales.

En otra ocasión hablaremos de los usos musicales de éstos.

Espero que este breve resumen sirva para prestar más atención a los pedales del piano y que cuando veamos tocar a un pianista, además de fijarnos en el movimiento de sus manos, nos fijemos también en la importancia de sus pies.

 

Begoña Andiano

17 Oct 2018

Durante los meses de Julio y Agosto puedes aprovechar para aprender a tocar. ¿Te gusta la guitarra, el piano, el teclado?.  ¿Quieres saber lenguaje musical? . Si siempre has tenido el gusanillo de tocar tus canciones o piezas favoritas, no te lo pienses más. Este es el momento.

17 Oct 2018

Mientras escuchaba los últimos aplausos de este concierto tan especial, estaba pensando en hacer una pequeña crónica del evento pero… he preferido cambiarla por un escrito sincero, yendo más allá del anecdótico resumen.

Es difícil explicar todo lo que sentimos las personas que estuvimos en él, sobre todo las personas que lo hicimos. La Música se vive, la música se siente, se escucha y se hace.

Todos los sonidos que se escucharon rebotando en las bóvedas de la Real Capilla de Santa Isabel de Portugal estaban producidos por manos y voces de personas que un día vinieron a aprender música a Musicales Andiano y acabaron convirtiéndose en esta gran familia de la música que tenemos y comenzamos hace 40 años.

El pasado domingo, 15 de abril celebramos el 40 aniversario con un concierto herencia y fruto de todos estos años.

Nos separaban cuatro décadas de aquel primer concierto inaugural donde D. Guillermo Andiano junto al resto de su familia presentaba la tienda y la academia de música. Cuarenta años después, seguimos disfrutando de la música viendo el fruto, herencia de todo este tiempo.

Puedo decir que es uno de los mejores, más entrañables, más profesionales y con más corazón, que se han hecho en la academia.

Contábamos con profesores, alumnos y antiguos alumnos profesionales y amateur, que pusieron todo su empeño, todo su arte y todo su cariño para que este concierto quedase en la memoria y en el corazón de todos los que estuvimos.

El programa era muy variado y significativo para todos. Obras que interpretamos en tiempos pasados y que vivimos con intensidad. Nuestros músicos tocaron con teclados, guitarras, percusión, saxo, trompeta, órgano… Cantaron nuestros solistas y todos unimos nuestras voces en el coro para vivir el momento mágico de “compartir música, compartir vida”.

Fue un concierto magnífico y único, ya que es difícil reunir al elenco tan extraordinario que tuvimos.

Estamos muy felices de la respuesta de todo el público y del cariño que respiramos.

Queremos dar las gracias muy personalmente a cada uno de los músicos que lo hicieron posible.

Sabemos que la música nos llena, nos emociona y nos alimenta el alma.

¡GRACIAS DE TODO CORAZÓN! Y ¡ENHORABUENA A TODOS!

Begoña Andiano

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