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Hi my name is Marcubie and I have been the Creative Director on Medunten Technology. The languages only differ in their grammar, their pronunciation and their most common words

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20 Oct 2018

En numerosa ocasiones, las personas que vienen a informarse sobre las clases de música nos cuentan sus pretensiones, sus ilusiones, sus objetivos, por qué quieren aprender y... después de darles una orientación de qué, de con qué y cómo aprender, suele venir la pregunta del millón: — ¿Cuándo sabré poner acordes a una melodía?
Muchos de estos futuros alumnos, sobre todo si son adolescentes y adultos, han tenido contacto con la música. Unos han tocado un poco la guitarra, otros han movido sus dedos en un teclado sacando melodías con la mano derecha, pero siempre preguntan: — ¿Tengo que aprender mucha teoría para saber qué acordes poner a mi canción favorita? También dicen que les gustaría componer  y acaban con la cuestión de — ¿Eso de estudiar armonía qué es?

 En este artículo vamos a hacer un breve resumen teórico, del elemento musical reseñado: La armonía.

 En la música disponemos de tres elementos que bien combinados y ejecutados con cualquier instrumento o voz, hace que podamos expresarnos de una manera única: con sonidos.
Estos son:
- La Melodía: es el elemento  horizontal de la música. Es la conductora de toda composición. Hace que en un primer contacto con cualquier pieza musical, seamos capaces de reconocerla y memorizarla en nuestro cerebro sin necesidad de tener demasiados conocimientos musicales. Surge de combinar sonidos uno detrás de otro y —aunque sólo tengamos siete notas musicales para combinar (do, re, mi, fa sol, la, si)—  estamos en el siglo XXI y aún seguimos componiendo, inventando melodías y creando músicas nuevas. Hay que decir que los recursos de inventiva no se agotan porque tenemos otros dos elementos para combinar.
- La Armonía: es el elemento vertical de la música. Nos da el sustento a la melodía. En el momento que escuchamos varios sonidos a la vez se produce la armonía. Es la que da origen a los acordes.
Aparte de estos dos elementos, contamos con el tercero, importante como los dos anteriores.
- El ritmo: es el elemento del tiempo. Éste se basa en la duración de los sonidos y sus acentos, ya que una cosa es el pulso constante y otra es el acento de los sonidos que nos va a hacer diferenciar un vals de un cha, cha, cha; un tango de un beguine o la música dance de una canción tribal de África.

Presentado este pequeño resumen como introducción, vamos a hablar de La Armonía y de cómo nos  podemos acercar a ella.

Si queremos poner en práctica este elemento, necesitaremos un instrumento polifónico —que suenen varios sonidos a la vez— véase la guitarra, el teclado, o el piano. También podemos vivir la armonía, si uno es clarinetista y se junta con dos amigos más para tocar a la vez. Evidentemente, para escuchar la armonía, se necesita oír por lo menos tres sonidos a la vez para formar un acorde.
El teclado es el instrumento más cómodo para introducirse en la armonía ya que podemos tocar la melodía con la mano derecha y con la mano izquierda poner los acordes con el recurso del acompañamiento automático y una estructura de ritmo. Con la guitarra nos basta con cantar la melodía y poner las posiciones de los acordes.
La armonía, en una formación académica reglada, se empieza a estudiar después de haber pasado seis cursos de lenguaje musical. Como no queremos que nadie se alarme y se venga abajo pensando que sus ilusiones de poder acompañar una canción con la guitarra sacando los acordes de oído, o de componer una banda sonora con el teclado para cualquier reportaje audiovisual que quiera hacer, diré que podemos tener unas pautas básicas para empezar con este mundo tan apasionante como es el de hacer música con nuestros tres elementos. Melodía, Armonía y Ritmo.
Después de que ya nos hayamos familiarizado con el instrumento y leamos un poco una partitura, ya podemos empezar a lanzarnos a ese mundo de escuchar música y sacarla de oído. La música aunque esté escrita en una partitura, siempre se escucha; bien sea  en nuestra mente o bien sea ejecutada.
El oído hay que desarrollarlo. Es muy importante ejercitarlo pero, aparte de eso, el aprendizaje de la teoría musical nos ayudará a pensar y comprender mejor esos sonidos que escuchamos. Cuando estudiamos lenguaje musical, lo que aprendemos es a solfear —entonar y medir las partituras— también aprendemos la teoría que nos va a llevar por ejemplo: a entender los acordes y la armonía, las estructuras musicales, los ritmos, los instrumentos musicales etc. En definitiva, en la educación musical todo lo que no es el aprendizaje del instrumento está incluido en el Lenguaje Musical en el sentido más amplio del concepto.
Este aprendizaje es una carrera de fondo en la que hay que ir poco a poco, pero no por eso hay que perderse el placer de manejarse con la música al comienzo.
A nuestros alumnos, en la academia, desde el primer momento, se les invita a que sean creativos, que saquen melodías de oído, les pongan acordes básicos e intenten escribirlas (ahora tenemos programas informáticos que nos ayudan, para poder escribir música y si aún no somos capaces de ejecutarla, la toca el propio programa). Así uno va adquiriendo experiencia y destreza.
Uno de los primeros consejos es que intenten rellenar con los acordes tonales, las melodías que escuchen. O bien compongan algo con los acordes básicos. 
Estos son: I, V y IV. Por ejemplo: en Do M armonizaríamos una melodía con el acorde de C, G7 y F. Nos sirve de muestra la primera canción que suelen tocar en el teclado Oh When The Saints Go Marching In. Uno tendrá que fijarse en las notas que coinciden de la melodía y de los acordes. También escuchar dónde está el reposo (acorde de C) y la tensión de la melodía (acorde de G7).
De alguna manera ya podemos empezar con esta tarea tan gratificante como la de crear melodías y ponerles una armonía.
Con este pequeño artículo queremos animar a todos los futuros músicos en potencia, a que se acerquen con nosotros a este mundo apasionante de: La Música.
Begoña Andiano

 

20 Oct 2018

El lunes pasado, entró un señor por la puerta de la academia, lo pasé a la oficina y discretamente me preguntó: 
— ¿Ustedes pueden enseñarme a tocar algún instrumento? Lo digo, porque soy un poco mayor. Sabe que pasa: que la ilusión de toda mi vida, ha sido la de tocar el piano. Siempre me ha encantado la música pero he dicho: ¡a mis años, adónde voy! 
Lo curioso del caso, es que el otro día fue mi cumpleaños y entre todos mis hijos me han regalado un teclado, porque saben la ilusión que me hace. El caso es que he abierto la caja, lo he colocado encima del soporte, lo he enchufado y he visto las posibilidades que tiene. He tocado un poco "Muñequita linda",  con la mano derecha y de oído. Después he pensado que debería de aprender para, por lo menos, tocar con las dos manos.
—Si le digo la verdad, me daba un poco de pudor ir a una academia con todo niños y gente joven con la cabeza muy despejada.


Cuando acabó de hablar, con una sonrisa le conteste:

—Ha sido muy decidido. Nunca es tarde si la dicha es buena. Para aprender no hay edad y el haber elegido tocar un instrumento le va a ser muy beneficioso y gratificante. Dese cuenta que tocar un instrumento hace que cerebralmente trabajemos muchos campos neurológicos y lo más importante que disfrutemos haciendo música. Además, como me imagino que será muy melómano, el saber de música le vendrá muy bien para disfrutarla mejor y cuando vaya a algún concierto sacará más partido del acontecimiento.
Realmente sus hijos han elegido bien, regalándole un teclado. 
Para iniciarse en la música a su edad y siendo que además su instrumento preferido es el piano, el teclado nos va a permitir empezar paulatinamente con las dos manos y así en un futuro no muy lejano tocar piezas como la famosa "Para Elisa".
Nosotros llevamos 40 años enseñando música y le puedo decir que en todos estos años hemos tenido a adultos que sin pretender mucho (tocar en su casa y pasárselo bien) han acabado tocando en algún concierto; acompañando algún coro en la iglesia; o haciendo música en la fiesta de Nochevieja.
El teclado nos permite tener muchos recursos. Podemos poner muchos sonidos: pianos, violines, metales, percusiones y hasta efectos de sonido de lluvia o de viento. Por otro lado tenemos los acompañamientos que nos van a enriquecer las melodías cuando pongamos los acordes en la mano izquierda.


El señor me seguía escuchando atentamente y en un momento determinado me preguntó:
— ¿Tengo que aprender solfeo? Es que me parece muy difícil y si hay que cantar, no canto ni en la ducha. Además he visto que las partituras son muy pequeñas y mi vista ya no es lo que era.


Yo me apresuré a explicarle.
—No se apure, aquí ponemos solución para todo. Las partituras las ponemos con pentagramas grandes como cuando uno empezaba a leer las cartillas en el colegio. Al principio son partituras facilitadas donde encontrará la melodía en el pentagrama y la mano izquierda marcada con el cifrado americano. Más adelante empezaremos con algo de lenguaje musical y un poco de piano clásico. El primer día que venga a clase, se marchará a su casa tocando una melodía con las dos manos. No se preocupe porque también le explicaremos los botones que tiene que tocar para que el teclado le suene a música celestial y para que no se pierda en el teclado, le daremos unas guías, que al principio vienen muy bien para saber dónde poner los dedos. 


Yo veía que se estaba emocionando y me dijo:
—Me parece que me voy a apuntar. Me encantaría que estas Navidades fuera capaz de tocar un villancico, cuando estamos toda la familia reunida.


Ya ha pasado una semana y nuestro novel alumno ha tocado el Himno a la alegría y Kumbaya. Está feliz y todos los días saca un rato para practicar.

Sabemos los beneficios de tocar un instrumento en edad adulta y estamos contentos de que en todos estos años, la mayoría de los adultos que vinieron un periodo importante a aprender, siguen tocando; nos compran nuevos teclados para estar a la última y no se pierden nuestros conciertos.
Por eso: "Nunca es tarde si la dicha es buena".

Begoña Andiano

20 Oct 2018

El primer día que una persona empieza a tocar el piano, se da cuenta de que tiene muchas teclas (88) y que además pesan (contrapesadas). Rara vez se da uno cuenta de que debajo del teclado, nos encontramos con unos pedales (normalmente tres) que sirven para tocarlos con los pies.

Los pedales en el piano son parte importantísima del instrumento. Hacen que podamos conseguir todo el potencial sonoro del piano, rey  de los instrumentos polifónicos.

En este breve artículo voy a hacer un conciso resumen de los pedales y de su función en la interpretación. Hay que decir que según sea un piano de cola, un piano vertical o un piano electrónico encontraremos alguna sutil variable.

En primer lugar tenemos:

Pedal derecho (pedal de armónicos): Es el más importante e ineludible en la ejecución del piano. Sirve para levantar los apagadores del instrumento y así liberar las cuerdas para que resuenen todas las notas que entran en relación simpática (los armónicos) con los sonidos reales que se han pulsado con las teclas. Este pedal lo llevan los pianos de cola y los pianos verticales. Aunque la mecánica sea parecida, debido a la posición horizontal de las cuerdas (piano de cola) o posición vertical de las cuerdas (piano vertical o de pared), la función es la misma. En los pianos digitales el pedal derecho o de armónicos (damper o sustain) emula la misma función de resonancia. Se ejecuta con el pie derecho basculando y con el talón siempre apoyado en el suelo.

Pedal izquierdo (pedal de una corda): El pedal izquierdo hace una función atenuadora del sonido. En los pianos de cola el pedal de una corda se llama así porque el mecanismo funciona de una manera que hace que el teclado del piano se desplace unos milímetros hacia la derecha y como la maquinaria de los martillos va unida al teclado, estos hacen que los martillos o macillos al desplazarse a la derecha toquen menos cuerdas y por lo tanto suene menos el piano. Hay que tener en cuenta que la mayoría de las teclas del piano se corresponden con tres cuerdas. Se suele emplear para hacer los pianos (suaves) aunque también se emplea como matiz de color y sonoridad. En un piano vertical, mal llamado pedal de una corda, el mecanismo funciona diferente. Cuando pulsamos el pedal izquierdo se acerca la maquinaria a las cuerdas y al haber menos distancia al mismo empuje se corresponde menos sonido. En los pianos digitales el pedal izquierdo o soft (si llevan tres pedales) hace la misma función. Se ejecuta con el pie izquierdo.

Pedal del centro (pedal de sostenuto o tercer pedal). Este pedal lo llevan los pianos de cola y en los pianos digitales tenemos el emulador de la función. Es el último pedal que se incorporó en los pianos a mitad del siglo XIX. Su función es la de dejar libre el apagador del sonido de la tecla o teclas que se pulsan pudiendo limpiar el resto de los armónicos con el pedal derecho con independencia total. Para su correcto uso hay que pulsar las teclas primero y después el pedal para que así libere sólo los apagadores de los sonidos ejecutados por medio de un complejo sistema de varillas que entran en movimiento e impiden que bajen los apagadores de los sonidos que queremos mantener.

Este se suele emplear en música del siglo XX con complejidades sonoras más avanzadas.

En los pianos verticales tenemos el pedal del centro o sordina. Con el conseguimos que baje un fieltro entre las cuerdas y toda la maquinaria para que el piano suene menos.

Musicalmente hablando, el uso de los pedales es complejo pero necesario para cualquier pianista.

Cuando estudiamos el piano, uno de los caballos de batalla es la buena y correcta pedalización.

Hay que quitarse ese miedo que tienen todos los pianistas noveles a usar los pedales, sobre todo el pedal derecho o de armónicos, indispensable para una buena sonoridad del instrumento.

En las partituras de piano no suele estar marcada la pedalización. Es el criterio y buena formación del intérprete los que guían la manera de poner el pedal o los pedales.

En otra ocasión hablaremos de los usos musicales de éstos.

Espero que este breve resumen sirva para prestar más atención a los pedales del piano y que cuando veamos tocar a un pianista, además de fijarnos en el movimiento de sus manos, nos fijemos también en la importancia de sus pies.

 

Begoña Andiano

20 Oct 2018

Durante los meses de Julio y Agosto puedes aprovechar para aprender a tocar. ¿Te gusta la guitarra, el piano, el teclado?.  ¿Quieres saber lenguaje musical? . Si siempre has tenido el gusanillo de tocar tus canciones o piezas favoritas, no te lo pienses más. Este es el momento.

20 Oct 2018

Mientras escuchaba los últimos aplausos de este concierto tan especial, estaba pensando en hacer una pequeña crónica del evento pero… he preferido cambiarla por un escrito sincero, yendo más allá del anecdótico resumen.

Es difícil explicar todo lo que sentimos las personas que estuvimos en él, sobre todo las personas que lo hicimos. La Música se vive, la música se siente, se escucha y se hace.

Todos los sonidos que se escucharon rebotando en las bóvedas de la Real Capilla de Santa Isabel de Portugal estaban producidos por manos y voces de personas que un día vinieron a aprender música a Musicales Andiano y acabaron convirtiéndose en esta gran familia de la música que tenemos y comenzamos hace 40 años.

El pasado domingo, 15 de abril celebramos el 40 aniversario con un concierto herencia y fruto de todos estos años.

Nos separaban cuatro décadas de aquel primer concierto inaugural donde D. Guillermo Andiano junto al resto de su familia presentaba la tienda y la academia de música. Cuarenta años después, seguimos disfrutando de la música viendo el fruto, herencia de todo este tiempo.

Puedo decir que es uno de los mejores, más entrañables, más profesionales y con más corazón, que se han hecho en la academia.

Contábamos con profesores, alumnos y antiguos alumnos profesionales y amateur, que pusieron todo su empeño, todo su arte y todo su cariño para que este concierto quedase en la memoria y en el corazón de todos los que estuvimos.

El programa era muy variado y significativo para todos. Obras que interpretamos en tiempos pasados y que vivimos con intensidad. Nuestros músicos tocaron con teclados, guitarras, percusión, saxo, trompeta, órgano… Cantaron nuestros solistas y todos unimos nuestras voces en el coro para vivir el momento mágico de “compartir música, compartir vida”.

Fue un concierto magnífico y único, ya que es difícil reunir al elenco tan extraordinario que tuvimos.

Estamos muy felices de la respuesta de todo el público y del cariño que respiramos.

Queremos dar las gracias muy personalmente a cada uno de los músicos que lo hicieron posible.

Sabemos que la música nos llena, nos emociona y nos alimenta el alma.

¡GRACIAS DE TODO CORAZÓN! Y ¡ENHORABUENA A TODOS!

Begoña Andiano

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