17 Jun 2019

Hace unos meses, publicamos un artículo titulado ¿Qué es la pedalera o pedalier? En aquél, explicaba que eran los pedales de un órgano y para qué servían. Lo que no dije es la función musical que desempeñaban y por qué era útil tocarlos.

En este nuevo artículo voy a hablar de los efectos musicales que podemos tener con un teclado que se toca con los pies: La Pedalera.

Ya sabemos, que en la mayoría de los órganos de mueble, sobre todo si son litúrgicos,  se dispone de un teclado —pedalier— para ser tocado con los pies. La mayoría constan de 30 o 32 pedales que son bifónicos, para poder tocar un sonido con cada pie. Si el órgano no es litúrgico y es de mueble con caja de ritmos y sonidos de todo tipo, —tipo órgano Hammond— pueden tener una octava de pedales e incluso dos. Estos pedales suelen ser monofónicos. Tanto en unos como en otros, no tenemos dinámica —sensibilidad—. La función musical básica se centra en los bajos  —notas graves que dan el soporte musical a cualquier obra musical—. Disponer de las manos y los pies, hace que podamos tocar más voces independientes.

Después de esta pequeña introducción, voy a hablar de uno de los elementos aplicable a un teclado:

 La Pedalera Portátil.

El mundo de los instrumentos electrónicos: pianos, teclados y órganos, evoluciona constantemente. Las fábricas están siempre innovando,  en lo que se refiere a: la calidad del sonido,  la incorporación de  nuevos recursos y mejora del toque de los teclados, —peso, dinámica, after touch, etc.— elementos que hacen que la ejecución del interprete, gane en expresión y los sonidos electrónicos sean cada vez más reales, sobre todo en directo.

 Precisamente las pedaleras del siglo XXI han mejorado y hoy las tenemos: sensitivas, multitímbricas y polifónicas. Eso nos permite tener un teclado para los pies con muchas más posibilidades. Las pedaleras podemos conectarlas a un teclado o a un piano por vía MIDI o USB. Normalmente suelen tener 13 pedales —de Do a Do— o 17 pedales —de Do a Mi—. También existen de 2 octavas. Aunque pueda parecer que  una octava de pedales es limitado, sabiéndolos usar, es un recurso insustituible.

El uso musical de la pedalera.

1- Bajos: es el uso musical básico. Toda música tiene un bajo, —nota que manda en la armonía y que da el soporte fundamental a la densidad sonora—, tanto si tocamos música clásica o un rock and roll.

Normalmente cualquier acorde tiene su nota fundamental —el bajo—. Hay que decir que en música popular —rock, pop, swing, etc.— se puede acompañar con el bajo fundamental y su quinta; es el principio básico de cualquier fórmula rítmica en lo que al bajo se refiere y, aunque la ejecución con el pie no es tan versátil ni tan rápida como con las manos, esto nos da la oportunidad de tener más recursos y poder tener más independencia  para tocar diferentes sonidos; melodías con la mano derecha, armonías y contrapuntos, con otros sonidos, con la mano izquierda y con el pie, los bajos e incluso otros timbres, simultáneamente. Evidentemente, si contamos con un teclado workstation los acompañamientos automáticos poseen una línea de dibujos musicales para los bajos que en ocasiones no se pueden ejecutar con los pies. Lo que ocurre que los automáticos nos pueden limitar musicalmente, a pesar de tener muchas posibilidades músico- armónicas. Los arreglos automáticos  reconocen cualquier inversión del acorde y el propio teclado ejecuta el bajo fundamental que corresponde e incluso podemos programarlos para que identifique la nota más grave independientemente de la inversión. Tocar físicamente los bajos nos va a dar más expresión e independencia musical. La ejecución es menos rápida que con las manos por eso en ocasiones los bajos los ejecutaremos en el teclado. Para los bajos, se ponen sonidos —voice— de la sección bass o se puede emplear también, cualquier sonido grave. Al poder utilizar las pedaleras de manera  multitímbrica, podemos sumar sonidos afinados de percusión como los timbales de orquesta.

2- Efectos musicales: en ocasiones podemos emplearla para tocar pad de percusión —platillos, caja, castañuela etc.— o efectos sonoros —lluvia, truenos, viento o cualquier otro efecto de sintetizador—.

3- Control de modificaciones de funciones: en teclados de gama alta podemos utilizar la pedalera para modificar acordes y arreglos automáticos —fingered, finger bass etc.— a tiempo real, mientras tocamos.

Espero que después de leer estos pequeños apuntes sobre la pedalera portátil, los teclistas que no se han animado a tocar con los pedales, prueben y aprovechen lo que nos brindan estos curiosos teclados para nuestros pies.

Begoña Andiano

17 Jun 2019

Tocar un instrumento sin saber nada de música, nunca es fácil.  A lo largo de la historia, los humanos nos las hemos ingeniado para hacernos la vida más sencilla, cómoda y llevadera y... si hablamos del terreno musical, podemos decir que también hemos tratado en los últimos siglos, de hacer lo propio. Digo siglos, porque, del tema que vamos a hablar en este artículo, ­—el invento en cuestión— data del siglo XIV. Me refiero a: la Tablatura o Cifra.
Representar música en un papel, no es tarea simple. Por eso, la notación musical ha sufrido muchos cambios en el tiempo. Del sistema alfabético de los griegos para representar los sonidos, pasando por la escritura neumática del canto  gregoriano, los tetragramas y nuestro valioso pentagrama para poder escribir la altura de los sonidos, pasaron bastantes siglos. Lo curioso es que en el 1300, se empezaron a idear sistemas de escritura musical para poder ejecutar un instrumento, con pocos conocimientos musicales.
Las tablaturas o cifrados son notaciones que nos ayudan a saber que notas tocar indicando por medio de números, dónde colocar los dedos en el instrumento. Si bien en sus inicios, la tablatura representaba la música para una voz, luego surgieron las tablaturas para los instrumentos polifónicos  como: el laúd, la vihuela, la guitarra, el arpa, el órgano, el clavecín, el clavicordio y el virginal.
Cada tablatura tenía las particularidades del instrumento. Todas tenían en común una cosa: facilitar la lectura y así poder tocar en poco tiempo sin tener muchos conocimientos musicales.
De aquellos tiempos conservamos partituras- tablaturas.

Evidentemente la notación ha evolucionado  con el tiempo y desde finales del XVI, el pentagrama con todos los símbolos y grafías específicas ha sido la partitura por antonomasia.
Aunque en los últimos siglos éstas hayan sido la fuente habitual de transmisión de la música, en el siglo XX se recuperó la tablatura más utilizada. Hablamos de: La Tablatura de guitarra.

Saber cómo funciona la notación es fácil. Ésta se escribe en un hexagrama que representa las 6 cuerdas de la guitarra. En las líneas aparecen unos números que indican el traste que hay que tocar y en qué cuerda. Anteriormente ya había puntualizado, que cada tablatura es para el instrumento que la representa. Por eso, si yo leo la tablatura o cifra de una bandurria —aunque también tenga 6 cuerdas como la guitarra— no sirve porque la afinación es diferente.
La mayoría de las partituras también indican la duración de los sonidos. En ocasiones, cuando vemos partituras escritas con un pentagrama en clave de sol y debajo con hexagrama, en la tablatura la duración no aparece porque ya está reflejada en el pentagrama.


El sistema de tablatura para tocar la guitarra es muy útil. Nos permite en poco tiempo interpretar melodías sin tener que pensar dónde se encuentran los sonidos y con qué posición colocar la mano en el mástil. La tablatura nos indica en que trastes poner los dedos.
Para comenzar, es cómodo este sistema, pero, aprender a leer partituras en un pentagrama con clave de sol, nos limitará menos. Las partituras con pentagramas son comunes para todos los instrumentos, ya que en ellas se representan la altura de los sonidos y su duración.
Hoy en día, un guitarrista que se precie, sabe leer los dos sistemas. En el siglo XXI cada vez es más frecuente encontrar partituras tanto de música popular —rock, heavy metal, jazz, folklore—como música clásica con las dos notaciones simultáneas: un pentagrama en clave de sol y debajo un hexagrama con la tablatura. Ésta nos facilita y resuelve las posiciones y digitaciones que hay que afrontar con este instrumento —la guitarra—.
Siempre que un sistema de notación nos facilite la lectura, hay que incorporarlo al aprendizaje del lenguaje musical.
¡Vivan las tablaturas!
Begoña Andiano

 

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