
In Memoriam: Francisco Javier Martínez Bordonaba (1963-2024)
Se cumplen dos años de su partida y parece que fue ayer. El 5 de julio de 2024, el sonido de la guitarra de Javier se detuvo y en Musicales Andiano nos quedamos todos muy tristes, consternados y desolados. Había partido al Cielo junto a los Ángeles que tañen música, una persona que con su discreción, sencillez y buen hacer era el encargado de llevar el timón de esta casa en los últimos tiempos; primero con su suegro Guillermo Andiano y como diría él —mi mano derecha— y más adelante sólo. Javier era la cabeza visible de todas las gestiones empresariales y de todas esas pequeñas y grandes cosas que a veces no se ven y que son y han sido muy importantes para Musicales Andiano.
.webp)
Personalmente, para mí, partió la persona que me acompañó durante estos 46 años en la música y en la vida. Doy gracias a Dios por ponérmelo en el camino aquel 18 de junio del año 1978 cuando nos conocimos en el concurso de guitarra que patrocinaba Musicales Andiano y que Javier tuvo el galardón de ganar con el primer premio. Desde entonces, la música fue el pilar más firme y la fuente de vida para los dos. Hoy, por supuesto, sigue siendo también para mí; llenando el vacío que dejó en mi corazón.

En todo este tiempo, en Musicales Andiano hemos llenado su ausencia recordándolo y haciendo numerosos conciertos en su nombre.
Cualquier ocasión se ha prestado para recordar tantos momentos vividos con él; desde los más cotidianos en la academia hasta los más relevantes en la cantidad de conciertos llevados a cabo, donde Javier era el engranaje perfecto para que todo estuviera a punto: los instrumentos afinados, colocados en el escenario, las luces, las cámaras para inmortalizar todos los instantes musicales o de vivencias fuera de los escenarios y un largo etcétera de cosas que dado a como era él, todos recordemos con una sonrisa; ya que tenía un humor a lo “somarda” —me refiero a ese humor aragonés, socarrón, irónico y muy sutil— que tenemos en esta tierra.
A nivel musical, sus alumnos de guitarra notan su ausencia en esa cercanía y paciencia que tenía con ellos. Las vivencias musicales con la guitarra ya no serán igual. Los estupendos dúos que hacía con ellos y ellas, las jornadas hablando de la guitarra; de su música más exclusiva, delicada e íntima; de esos nuevos compositores que le dedican un espacio a este instrumento y de tantas experiencias musicales, las llevan todos en el corazón. Puedo decirles que en el último concierto que hemos tenido, ensayando por la mañana, escuchamos las guitarras mientras afinaban y preparaban y se nos empañaron los ojos a los que estábamos allí.
A lo largo de los años, Javier supo compaginar el estudio de la guitarra con muchas otras actividades que se han desarrollado en Musicales Andiano: fue profesor de guitarra y lenguaje musical; se dedicó a la afinación de pianos, a la compra venta de instrumentos; a llevar la gestión de la empresa; a producir y encargarse de todo el tema audiovisual de la academia. En definitiva, fue un hombre polifacético acometiendo todas las tareas que se ponían por delante en esta vida musical y artística.
Recuerdo con cariño y nostalgia aquel concierto de nuestras bodas de plata en el año 2003 donde el despliegue de medios fue de los más importantes que hemos tenido en un montaje escénico. Me viene a la memoria aquella mesa de mezclas con 48 canales que Javier dominaba de extremo a extremo para que el concierto sonase impecable.

También los momentos cotidianos en la academia con todo el equipo: Guillermo y Carmen—mis padres—, Mari Vi y Mari Carmen—mis hermanas—, nuestras queridas profesoras—Ana Belén Blázquez, Loli Gil y Belinda Monge—, mi hijo Alejandro, Javier y una servidora con las caras de la ilusión de haber celebrado el 25 aniversario de Musicales Andiano.

A Javier siempre lo tenemos presente, pero a los que nunca tampoco olvidamos, son a Guillermo y Carmen. El concierto que hicimos en su homenaje es para guardar en el corazón. La respuesta de todas las personas que pertenecen a esta gran familia de la música, fue maravillosa. En la mente y en imagen tengo uno de los instantes más emotivos; me refiero cuando su yerno Javier, su nieto Alejandro y su hija Begoña les dedicamos una “Oración” de gratitud y cariño.

Una de las cosas más maravillosas de la música es compartirla y hacerla en familia.

Ya no tenemos a Javier entre nosotros, pero siempre estará en el corazón.

Sé que la ausencia de Javier la sufrimos todos: alumnos y alumnas, antiguos alumnos y todas las personas que de una manera u otra se acercaron a nosotros y pasaron a formar parte de esta valiosa familia que tenemos y que comenzó hace cuarenta y ocho años.
Quiero agradecer de corazón, todas las muestras de cariño que nos habéis brindado a toda mi familia, en este tiempo. Las personas no se van si las recuerdas.
Su guitarra dejó de sonar, pero el recuerdo de Javier nunca se irá.
“Lo recordaremos siempre, su cariño sonará”

Begoña Andiano