18 Oct 2018

Llegan las fiestas del Pilar y no puedo evitar recordar aquellos Pilares de los 80'. En Musicales Andiano disfrutábamos de la fiesta, haciendo música. Los que tenemos una edad podemos recordar las exposiciones, exhibiciones y conciertos que  hacíamos en la antigua Feria de Muestras. Por aquel entonces, alquilábamos un espacio —un stand— y subíamos con todos los instrumentos más novedosos que había en el momento, para que el público de Zaragoza y de otros lugares viesen y oyesen de primera mano los instrumentos que  se fabricaban e  inventaban por aquel entonces. Hay que tener en cuenta que no teníamos Internet ni Youtube ni nada que se le pareciese. 
Por supuesto el más novedoso era: el Órgano Electrónico.

                                    
El  invento en cuestión databa de 1935, construido por el americano Laurent Hammond y a lo largo de todo el siglo XX habían surgido muchas empresas haciendo costosas inversiones en el desarrollo de la tecnología aplicada a estos instrumentos de teclado. En los sesenta aparecen los primeros sintetizadores y un largo etcétera de instrumentos de teclado; eléctricos y electrónicos. Sobre éstos, ya contaré en otra ocasión.
En el artículo de ahora, quiero hablar de uno de los instrumentos que a lo largo del siglo fue cogiendo posición en cuanto a la utilidad musical se refiere y, si bien, empezó empleándose en estilos tan diversos como el jazz, gospel, rock pop... a medida que cogió popularidad, bajó de precio, ganó en calidad de sonido y se incorporaron funciones musicales para que los aficionados y melómanos pudiesen tocarlo en poco tiempo aprovechando los recursos del instrumento, se convirtió en el instrumento de moda a finales de los 70' y fue el instrumento top en los 80'. Me refiero al: Órgano Electrónico.
Los órganos electrónicos nos permitían tocar con las  manos y los pies infinidad de timbres y hacer que una sola persona se convirtiera en una orquesta de varios músicos.

                           
Para poder escucharlos, en el stand de Musicales Andiano tocaban unos organistas singulares; me refiero a nuestros pequeños niños prodigios de la academia. No era habitual ver a niños tan pequeños tocar en aparatos tan grandes y sofisticados. Recuerdo que el stand se colapsaba de público. En sus caras se intuía la admiración de muchos, la incredulidad de otros —pensaban que no tocaban los niños porque estaban oyendo una caja de ritmos y sonidos que no eran los del piano o del viejo harmonium de la iglesia—, la fascinación de los que habían tocado en el piano de su casa y veían que con estos instrumentos con teclado también podían tocar otro tipo de música que no fueran estudios de Czerny o sonatinas de Clementi, o la decisión de algunos de acercarse a la tienda y comprar uno de estos instrumentos que estaban de moda, que no valían tanto como en los años setenta, que lucían en una casa —todos tenían mueble—y además se podían tocar a cualquier hora con auriculares.
Después de esta breve introducción histórica, voy hablar de la importancia a nivel musical que tuvo el órgano en aquella época. Era el instrumento perfecto para acercarse a la música, ya que con pocos conocimientos previos se lograba tocar música en poco tiempo. Recuerdo aquellos Pilares con nostalgia. Entonces el tiempo y la vida era más calmada. Los niños tenían tiempo de tocar, jugar, estudiar... La sociedad tenía capacidad de sorpresa. Se sorprendía de las novedades, de lo extraordinario de todo que no fuese cotidiano... 

                     
Con la perspectiva del tiempo puedo decir que, gracias a estos instrumentos muchas personas aprendieron a tocar y a hacer música. De no ser así, igual no lo hubieran logrado y muchos de los niños que estaban tocando en el stand de la Feria de Muestras, hoy son unos buenos profesionales. 
Cuando recordamos aquellos momentos con ellos, nos viene a la memoria lo que disfrutábamos. Cada día era una aventura. Siempre haciendo música nueva; solos o en grupo. Improvisábamos o tocábamos lo que la ocasión requería; desde jotas el día del Pilar, hasta los últimos temas de actualidad —Thriller, We Are The World, el mítico In the MoodEn forma—, Carros de fuego o Moliendo café... Los alumnos recibían las fiestas del Pilar con ilusión, esperando qué autoridad iba a pasar por el stand o en qué periódico o radio iba a salir una reseña que hablase de la música de Órgano electrónico.
Estamos en el siglo XXI y todo es diferente. Se vive a la velocidad que nos da la fibra óptica y de los megas de que disponemos. No tenemos tiempo de conversar en vivo y hablamos por WhatsApp, Chat o por Skype. No tenemos tiempo charlar tranquilamente sin pensar que el tiempo es oro para hacer otro tipo de cosas que en los 80' ni se nos habrían ocurrido. 

                                
¿Cómo no me voy a ponerme nostálgica pensando en aquellos Pilares donde las horas del día eran más largas que hoy y que el poder compartir música, risas y vida, no estaba sujeto a la velocidad que nos marca este siglo?
Lo que me reconforta es que, después de cuarenta años enseñando música, me he dado cuenta de que los humanos nos adaptamos a todo y que todo lo que se ha hecho y vivido marca una senda para seguir caminando —en este caso con la Música, indispensable para la vida—
¡Gracias! a los inventores del Órgano electrónico. Ellos abrieron el camino que un día tomamos muchos de nosotros.
Begoña Andiano

 

18 Oct 2018

A menudo, las personas que vienen a preguntar a la academia para aprender música, no saben qué instrumento será el idóneo para comenzar o cuál serán capaces de tocar. Muchos tienen claro que les gusta la música y que quieren tocar aquellos estilos musicales que les motivan y les llenan.
Por eso en este artículo vamos a explicar en breves líneas los pros y contras de los dos instrumentos polifónicos más populares, más utilizados, más vendidos y más tocados en estos últimos tiempos. Me refiero a: La guitarra y el teclado.

De ellos dos podemos decir que son excelentes para aprender música, ya que al ser polifónicos podemos escuchar las melodías y las armonías y así entender mejor el lenguaje musical. Los dos nos ayudan porque tienen una afinación fija; en la guitarra tenemos los trastes y en el teclado las teclas para cada sonido o nota. Con ellos nos podemos acompañar o utilizar como solistas ya que al producir varios sonidos a la vez no necesitamos de otros instrumentos para tocar el conjunto de una obra musical.
La diferencia principal es que la ejecución es un poco distinta: uno es un instrumento de cuerda pulsada y el otro de tecla.
El pensamiento musical es parecido ya que se tocan varias notas a la vez produciendo melodías y armonías.

La guitarra: es un instrumento que se ejecuta con una mano puesta en el mástil (mano izquierda si se es diestro) y con la otra mano (derecha) pulsando o rasgueando las cuerdas cerca de la boca para producir el sonido. Las notas cambian dependiendo de la posición que marquemos con los dedos en el mástil. La guitarra se suele coger a la inversa si uno es zurdo. El problema del principiante es que al comienzo es un poco doloroso hasta que el dedo se habitúa y se le hace callo.
Lo maravilloso de la guitarra es que es un instrumento íntimo (lo tenemos pegado al cuerpo) y cuando se domina se consigue transmitir todo lo que queremos expresar de una manera directa.
La lectura de las partituras se puede hacer con pentagrama o con tablatura. En el primer caso cuesta más encontrar los sonidos en el mástil. En el segundo caso la tablatura está escrita en hexagrama, representando las 6 cuerdas de la guitarra y con los números puestos en la pauta, sabemos en qué traste colocarlos. En los dos casos tenemos marcados la duración de los sonidos. También tenemos el sistema de acompañamiento, donde podemos aprender la posición de los acordes y tocar y cantar cualquier canción de nuestros grupos favoritos. Es un instrumento que ocupa poco espacio, es muy transportable y asequible de precio.
El teclado: instrumento polifónico que se toca moviendo los dedos sobre un teclado, normalmente sensitivo (la repuesta del sonido está relacionada con la manera de atacar o lanzar los dedos sobre el teclado). Con él, podemos tocar melodías y acompañarlas con acordes y ritmos. También podemos tocar con el teclado sin dividir y usarlo como piano. Todos tienen muchos timbres (sonidos) y acompañamientos (styles).
Cuando uno empieza, el resultado es inmediato. En seguida podemos tocar una melodía y enriquecerla con los acordes. Tenemos partituras facilitadas con un pentagrama para la melodía y el famoso cifrado americano encima, para los acordes. Los teclados existen de muchos precios y maneras.

Si comparamos la guitarra con el teclado podemos decir que el teclado necesita más espacio y no es tan transportable. La guitarra es más cómoda pero en su mantenimiento está la afinación (tenemos los afinadores electrónicos que van con pinza y puesta en la pala de la guitarra nos recoge el sonido para poder afinar las cuerdas sin dificultad) también el mantenimiento de las cuerdas que se rompen o gastan y hay que cambiarlas.
En cualquier caso después de la experiencia de todos estos años puedo decir que muchos de los alumnos que han pasado por la academia hayan empezado con la guitarra o con el teclado curiosamente han acabado tocando un poco de cada uno.
Los dos tienen mucha riqueza musical, son bastante agradecidos en los comienzos y con los dos podemos hacer música sin necesitar de otros instrumentos, ya que son polifónicos.
Sabemos que existen muchos instrumentos musicales, todos con su color característico e irremplazable pero la guitarra y el teclado están en el ranking de mayor consumo y ejecución.
Por eso, yo pienso y digo: ¡Por algo será!

Begoña Andiano

 

18 Oct 2018

Comenzamos el día 3 de septiembre el curso 2018-2019, con la ilusión de tener nuevos proyectos y objetivos que año tras año se desarrollan en la academia y con energías renovadas, alimentadas por todo lo acontecido en el curso que ha terminado. Cuarenta años dedicados a la enseñanza musical nos hace tener una perspectiva y experiencia que hace que podamos aconsejar y orientar a todas las personas que se inician en la música para que en un futuro cercano disfruten de ella e incluso la tengan como profesión.

Nuestra oferta educativa es la siguiente:

      Piano, Teclado, Órgano electrónico, Guitarra española y eléctrica,  Lenguaje Musical, Armonía, Música de Cámara, Acompañamiento al piano, Análisis Musical, Historia de la Música, Piano complementario, Coro, Música y Movimiento ...

Además de las asignaturas mencionadas, ofrecemos clases de  iniciación a la música a partir de 4 años, enseñanza musical para adultos, preparación para pruebas de acceso a conservatorios y magisterio etc.

Como es habitual seguiremos haciendo nuestros conciertos y audiciones, tan importantes y estimulantes para los alumnos.

 Destacamos los realizados en este curso pasado:

“Audición de Otoño”, “Música en Navidad VI”, “Audición de Primavera”, “Música de Archivo” y el concierto especial de la celebración de los 40 años de Musicales Andiano “Concierto 40 Aniversario”, donde nos reunimos con personas que un día aprendieron con nosotros y la música se les quedo como parte integrada en sus vidas.

Animamos a todas las personas que quieran aprender a tocar un instrumento, cantar, vivir la música, a que se acerquen a la academia y a los que ya lo han hecho, a que continúen, porque como decía Robert Schumann en uno de los sabios consejos  escritos  a sus alumnos en el famoso “Álbum de la juventud” :

 –“El estudio no tiene fin”.

Consúltenos precios y horarios. Tel. 976 23 15 32

 

         

 

 

18 Oct 2018

El lunes pasado, entró un señor por la puerta de la academia, lo pasé a la oficina y discretamente me preguntó: 
— ¿Ustedes pueden enseñarme a tocar algún instrumento? Lo digo, porque soy un poco mayor. Sabe que pasa: que la ilusión de toda mi vida, ha sido la de tocar el piano. Siempre me ha encantado la música pero he dicho: ¡a mis años, adónde voy! 
Lo curioso del caso, es que el otro día fue mi cumpleaños y entre todos mis hijos me han regalado un teclado, porque saben la ilusión que me hace. El caso es que he abierto la caja, lo he colocado encima del soporte, lo he enchufado y he visto las posibilidades que tiene. He tocado un poco "Muñequita linda",  con la mano derecha y de oído. Después he pensado que debería de aprender para, por lo menos, tocar con las dos manos.
—Si le digo la verdad, me daba un poco de pudor ir a una academia con todo niños y gente joven con la cabeza muy despejada.


Cuando acabó de hablar, con una sonrisa le conteste:

—Ha sido muy decidido. Nunca es tarde si la dicha es buena. Para aprender no hay edad y el haber elegido tocar un instrumento le va a ser muy beneficioso y gratificante. Dese cuenta que tocar un instrumento hace que cerebralmente trabajemos muchos campos neurológicos y lo más importante que disfrutemos haciendo música. Además, como me imagino que será muy melómano, el saber de música le vendrá muy bien para disfrutarla mejor y cuando vaya a algún concierto sacará más partido del acontecimiento.
Realmente sus hijos han elegido bien, regalándole un teclado. 
Para iniciarse en la música a su edad y siendo que además su instrumento preferido es el piano, el teclado nos va a permitir empezar paulatinamente con las dos manos y así en un futuro no muy lejano tocar piezas como la famosa "Para Elisa".
Nosotros llevamos 40 años enseñando música y le puedo decir que en todos estos años hemos tenido a adultos que sin pretender mucho (tocar en su casa y pasárselo bien) han acabado tocando en algún concierto; acompañando algún coro en la iglesia; o haciendo música en la fiesta de Nochevieja.
El teclado nos permite tener muchos recursos. Podemos poner muchos sonidos: pianos, violines, metales, percusiones y hasta efectos de sonido de lluvia o de viento. Por otro lado tenemos los acompañamientos que nos van a enriquecer las melodías cuando pongamos los acordes en la mano izquierda.


El señor me seguía escuchando atentamente y en un momento determinado me preguntó:
— ¿Tengo que aprender solfeo? Es que me parece muy difícil y si hay que cantar, no canto ni en la ducha. Además he visto que las partituras son muy pequeñas y mi vista ya no es lo que era.


Yo me apresuré a explicarle.
—No se apure, aquí ponemos solución para todo. Las partituras las ponemos con pentagramas grandes como cuando uno empezaba a leer las cartillas en el colegio. Al principio son partituras facilitadas donde encontrará la melodía en el pentagrama y la mano izquierda marcada con el cifrado americano. Más adelante empezaremos con algo de lenguaje musical y un poco de piano clásico. El primer día que venga a clase, se marchará a su casa tocando una melodía con las dos manos. No se preocupe porque también le explicaremos los botones que tiene que tocar para que el teclado le suene a música celestial y para que no se pierda en el teclado, le daremos unas guías, que al principio vienen muy bien para saber dónde poner los dedos. 


Yo veía que se estaba emocionando y me dijo:
—Me parece que me voy a apuntar. Me encantaría que estas Navidades fuera capaz de tocar un villancico, cuando estamos toda la familia reunida.


Ya ha pasado una semana y nuestro novel alumno ha tocado el Himno a la alegría y Kumbaya. Está feliz y todos los días saca un rato para practicar.

Sabemos los beneficios de tocar un instrumento en edad adulta y estamos contentos de que en todos estos años, la mayoría de los adultos que vinieron un periodo importante a aprender, siguen tocando; nos compran nuevos teclados para estar a la última y no se pierden nuestros conciertos.
Por eso: "Nunca es tarde si la dicha es buena".

Begoña Andiano

18 Oct 2018

El primer día que una persona empieza a tocar el piano, se da cuenta de que tiene muchas teclas (88) y que además pesan (contrapesadas). Rara vez se da uno cuenta de que debajo del teclado, nos encontramos con unos pedales (normalmente tres) que sirven para tocarlos con los pies.

Los pedales en el piano son parte importantísima del instrumento. Hacen que podamos conseguir todo el potencial sonoro del piano, rey  de los instrumentos polifónicos.

En este breve artículo voy a hacer un conciso resumen de los pedales y de su función en la interpretación. Hay que decir que según sea un piano de cola, un piano vertical o un piano electrónico encontraremos alguna sutil variable.

En primer lugar tenemos:

Pedal derecho (pedal de armónicos): Es el más importante e ineludible en la ejecución del piano. Sirve para levantar los apagadores del instrumento y así liberar las cuerdas para que resuenen todas las notas que entran en relación simpática (los armónicos) con los sonidos reales que se han pulsado con las teclas. Este pedal lo llevan los pianos de cola y los pianos verticales. Aunque la mecánica sea parecida, debido a la posición horizontal de las cuerdas (piano de cola) o posición vertical de las cuerdas (piano vertical o de pared), la función es la misma. En los pianos digitales el pedal derecho o de armónicos (damper o sustain) emula la misma función de resonancia. Se ejecuta con el pie derecho basculando y con el talón siempre apoyado en el suelo.

Pedal izquierdo (pedal de una corda): El pedal izquierdo hace una función atenuadora del sonido. En los pianos de cola el pedal de una corda se llama así porque el mecanismo funciona de una manera que hace que el teclado del piano se desplace unos milímetros hacia la derecha y como la maquinaria de los martillos va unida al teclado, estos hacen que los martillos o macillos al desplazarse a la derecha toquen menos cuerdas y por lo tanto suene menos el piano. Hay que tener en cuenta que la mayoría de las teclas del piano se corresponden con tres cuerdas. Se suele emplear para hacer los pianos (suaves) aunque también se emplea como matiz de color y sonoridad. En un piano vertical, mal llamado pedal de una corda, el mecanismo funciona diferente. Cuando pulsamos el pedal izquierdo se acerca la maquinaria a las cuerdas y al haber menos distancia al mismo empuje se corresponde menos sonido. En los pianos digitales el pedal izquierdo o soft (si llevan tres pedales) hace la misma función. Se ejecuta con el pie izquierdo.

Pedal del centro (pedal de sostenuto o tercer pedal). Este pedal lo llevan los pianos de cola y en los pianos digitales tenemos el emulador de la función. Es el último pedal que se incorporó en los pianos a mitad del siglo XIX. Su función es la de dejar libre el apagador del sonido de la tecla o teclas que se pulsan pudiendo limpiar el resto de los armónicos con el pedal derecho con independencia total. Para su correcto uso hay que pulsar las teclas primero y después el pedal para que así libere sólo los apagadores de los sonidos ejecutados por medio de un complejo sistema de varillas que entran en movimiento e impiden que bajen los apagadores de los sonidos que queremos mantener.

Este se suele emplear en música del siglo XX con complejidades sonoras más avanzadas.

En los pianos verticales tenemos el pedal del centro o sordina. Con el conseguimos que baje un fieltro entre las cuerdas y toda la maquinaria para que el piano suene menos.

Musicalmente hablando, el uso de los pedales es complejo pero necesario para cualquier pianista.

Cuando estudiamos el piano, uno de los caballos de batalla es la buena y correcta pedalización.

Hay que quitarse ese miedo que tienen todos los pianistas noveles a usar los pedales, sobre todo el pedal derecho o de armónicos, indispensable para una buena sonoridad del instrumento.

En las partituras de piano no suele estar marcada la pedalización. Es el criterio y buena formación del intérprete los que guían la manera de poner el pedal o los pedales.

En otra ocasión hablaremos de los usos musicales de éstos.

Espero que este breve resumen sirva para prestar más atención a los pedales del piano y que cuando veamos tocar a un pianista, además de fijarnos en el movimiento de sus manos, nos fijemos también en la importancia de sus pies.

 

Begoña Andiano

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