15 Nov 2019

La eterna pregunta que a menudo escuchamos en el despacho de la academia cuando comienza el curso es: ¿Para tocar un instrumento, tengo que aprender solfeo?

Nosotros intentamos explicar que aunque, a priori, no sea muy necesario, es recomendable desde el principio. Por supuesto, explicamos que ahora no lo llamamos solfeo, sino que lo llamamos: Lenguaje Musical. La mayoría se sienten algo aliviados porque el hecho de escuchar la palabra solfeo les crea la sensación de antaño de ser un poco aburrido, difícil y que no sirve para tocar. Afortunadamente, esa sensación va desapareciendo desde que, en el año 1992 con la reforma educativa que se hizo en este país, la famosa asignatura de solfeo pasó a llamarse Lenguaje Musical.

En este artículo voy a hacer un breve resumen de lo que es la asignatura de Lenguaje Musical. El epígrafe del título que recibe, da lugar a un pensamiento muy amplio de lo que puede ser, porque como yo les digo a mis alumnos: —todo lo que no es aprender a tocar un instrumento, lo aprenderemos en  Lenguaje Musical—. Es por eso que este escrito lo voy a centrar en la asignatura básica, porque en una buena educación musical tiene que haber una formación integral de todos los aspectos de la música—armonía, contrapunto, análisis, historia, técnica del instrumento y un largo etcétera de cosas que hacen que uno pueda ser “Músico”.

El lenguaje musical, como concepto, está en toda manifestación sonora y escrita, de la música.

Lo primero que voy a explicar es el término: SOLFEO.

El solfeo, tradicionalmente, se ha considerado una disciplina de la música en la que una persona es capaz de  leer una partitura, entonarla pronunciando las notas—do, re, mi, fa, sol, la, si—,  marcando el compás y sabiendo darle  interpretación a todos los signos escritos. Esto es lo que llamamos Solfear. Hay que tener en cuenta que el término viene de la Solmisación y que podemos agradecérselo a Guido D’Arezzo—monje que en el siglo XI puso el nombre a los sonidos—. Hasta no hace tantos años, en una formación académica, lo que se estudiaba era Solfeo, importante para un buen conocimiento de lo que nos dicen las partituras. Con los años, esta disciplina se quedaba un poco escasa para la buena formación de un músico, ya que, en los conservatorios, cuando se acababan los seis cursos de solfeo—preparatorio y cinco cursos más, uno tenía que abordar otras asignaturas de la carrera musical como: armonía, formas musicales, acompañamiento, historia, estética, acústica… y en ocasiones eran costosas porque en la preparación previa no se habían trabajado. El paso del llamado solfeo a la asignatura de Lenguaje Musical, supuso una ampliación de miras, ya que ésta trabajaba muchos aspectos del lenguaje que hasta entonces estaban un poco descuidados. Las reformas educativas, en ocasiones son criticadas y censuradas, pero tengo que decir a favor, que ampliar el solfeo a una asignatura que trabaja muchos factores musicales fue un avance pedagógico. Por contrapartida, la enseñanza de la asignatura, tuvo su proceso de adaptación tanta para el alumnado como para el profesorado.

Hablemos pues de la asignatura de: LENGUAJE MUSICAL.

Realmente, aprender música es un proceso de muchos años y, como en un idioma, su asimilación lo da la buena preparación y dedicación, en definitiva: “hablar en música”. Digo esto porque el lenguaje musical al igual que un idioma, uno tiene que saber “pensar” en él. Leyendo estas líneas, cualquier neófito se puede asustar, pero tengo que decir que con un buen método pedagógico y un buen profesor todo se consigue y además con todo lo que se trabaja en Lenguaje Musical, cualquier alumno disfruta desde el primer día.

A nivel académico, la asignatura se plantea en cuatro cursos elementales y dos profesionales. A diferencia del antiguo solfeo, los alumnos llegan después a las asignaturas más complejas  y las afrontan  con naturalidad.

Tenemos que tener en cuenta que se plantea para que, aparte de aprender a solfear, el alumno eduque el oído, entienda la música, su estructura, su estética y sepa relacionar todos los elementos y en un futuro pueda integrarlos en el bagaje musical tanto si es intérprete, compositor o un buen músico aficionado. Lo que está claro es que, si se trabaja bien, uno disfruta de la música mucho más y mejor. La música es un lenguaje universal que, si se conoce, se vive de otra manera.

Los aspectos que se trabajan son:

Teoría: consiste en ir aprendiendo e incorporando progresivamente todos los aspectos reglas, definiciones, escritura, etc.

Lectura y Entonación: disciplina necesaria para dominar la buena interpretación de las partituras sin apoyo del instrumento. Esto es lo que sería el antiguo solfeo.

Dictado: habilidad imprescindible para cualquier músico. Al igual que, cuando uno habla un idioma luego aprende a escribir lo que escucha, con la música ocurre lo mismo. El adiestramiento paulatino hará que seamos capaces de plasmar en un papel las diferentes voces y armonías que escuchemos.

Audición: Un futuro músico y melómano, debe de aprender a escuchar y diferenciar los distintos timbres de los instrumentos.

Análisis: Poder reconocer las estructuras donde los compositores han escrito sus ideas es muy importante. Comprender su armonía, textura, estética etc. nos va a ser de gran ayuda para memorizar, e interpretar cualquier tipo de partitura.

Historia: importante para situar los estilos musicales, compositores y darles el carácter propio.

Todos estos aspectos se pueden ampliar, de manera que sirvan para que el alumno esté preparado para las asignaturas que tendrá que afrontar en una formación profesional.

La creatividad, improvisación, expresión corporal, canto coral… también son destrezas muy útiles para un mejor aprendizaje. Éstas se pueden ir incorporando en relación a los conocimientos y nivel.

Después de un breve resumen de lo que puede ser el estudio del lenguaje musical, puedo decir que en la experiencia de los 41 años de Musicales Andiano, afrontar el lenguaje de la música con tantos aspectos diferentes, hace que los alumnos disfruten desde el primer día. Tanto niños como adultos comprueban, en poco tiempo, lo interesante, útil y divertido que es entender una partitura, saber de instrumentos, cantar a voces, escuchar música y distinguir los diferentes sonidos, incluso ser capaces de componer melodías, ponerles acordes y poderlas tocar o cantar.

Recomiendo a todas las personas que empiezan a tocar un instrumento que, aunque existan partituras facilitadas para poder tocar desde el primer día, el lenguaje musical nos va a aportar la riqueza necesaria para que nuestras interpretaciones traspasen las propias partituras. En definitiva, conocimiento necesario para poder ir más allá.

Confieso que la palabra solfeo no la he quitado de mi lenguaje cotidiano; supongo que será nostalgia de aquellas tardes de conservatorio, cantando todos; do, re, mi... Esa época la recuerdo con cariño y pienso qué labor tan importante la de aquellos profesores de Solfeo, nunca valorados. En estos tiempos de “lenguaje musical” quiero destacar y dar las gracias a todos los pedagogos que con sus aportaciones han hecho que hoy hayamos llegado hasta aquí.

Begoña Andiano

15 Nov 2019

Todos somos una consecuencia de la historia que nos precede. En mi caso, la música ha sido una herencia en la genética familiar. Digo esto, porque mis padres estuvieron siempre vinculados a la música y si me remonto a tiempos pasados puedo llegar hasta mi bisabuelo materno.

En este escrito, me voy a centrar en la persona más insigne que hemos tenido en nuestra familia; me refiero a D. Domingo Agudo Cebrián  o Mosén Domingo, como él quería que le llamasen.

Mi tío abuelo D. Domingo me ha acompañado en todos los momentos relacionados con la música. Sin yo conocerlo, lo he sentido cercano a través de mi madre, mis tías, mi familia y de todas las personas que tuvieron la suerte de vivir cerca de él. 
La personalidad, valía intelectual, humanidad y legado artístico ha hecho que 70 años después de su fallecimiento siga vivo  en los corazones de muchas personas que, aún sin conocerlo, han vivido la transmisión oral en sus familias. 

Mosén Domingo Agudo Cebrián nació en Paniza en 1894 y, con motivo de la celebración del 500 aniversario del Santuario de la Virgen del Águila, se está preparando un CD con toda la música que D. Domingo Agudo dedicó a su pueblo y a su Virgen. La iniciativa surgió de la coral de Paniza y de su director—mi primo Jesús Juste—. 
Este verano, recibí una llamada de mi primo, para comunicarme que  iban a recopilar en un CD, toda la música que el tío Domingo había dedicado a la Virgen del Águila y que habían pensado en mí para tocar el órgano. Me emocionó mucho poder interpretar la música de mi tío Domingo y tenerla guardada en un disco como documento histórico, puesto que es la primera vez que se hace. Hay que decir que el legado de D. Domingo Agudo no está registrado ni hay biografía ni estudios profundos sobre su obra. 
Yo siempre he pensado en el refrán de nadie es profeta en su tierra, pero confieso que cuando me acerqué a Paniza y vi que toda la música que Mosén Domingo escribió—La misa dedicada a la Virgen del Águila (1925) y una Novena con seis cánticos— estaba viva en las voces de los paniceros que la habían cantado año tras año, desde que la compusiera, me produjo una emoción y una alegría especial.

Tengo que decir que gracias a la coral y a mi primo Jesús, vamos a poder disfrutar de parte del legado que Mosén Domingo Agudo dejó.

En la familia siempre lo hemos tenido presente, pero a nivel musical, sólo hemos interpretado el famoso villancico de "Durmiendo al Niño”—también llamado en algunas fuentes “El Niño dormido” o “Duérmete, niño Hermoso”. Villancico que ha pasado a mí, por transmisión oral de mi madre —Carmen Abad Agudo— y que humildemente, hace años,  hice una transcripción para voces blancas— su concepción original—. Supongo que se les compondría a sus niños de la Parroquia de Altabás. En la academia, lo hemos cantado en numerosas ocasiones en los conciertos de Navidad. Hago esta introducción porque otro tipo de repertorio que tiene compuesto, como  el dedicado a la Virgen del Águila, es natural que se haya interpretado en las solemnidades de Paniza.

La figura de Mosén Domingo Agudo está presente en muchos sectores de la sociedad aragonesa, pero para los que no lo conozcan, quiero hacer un breve resumen de su biografía.

D. Domingo Agudo Cebrián nació en Paniza en 1894 y falleció en Zaragoza en 1949. Fue un sacerdote aragonés muy adelantado a su tiempo; Era doctor en Teología y licenciado en Filosofía y Letras, profesor del Seminario de Zaragoza, coadjutor de la Parroquia de Altabás, periodista, músico, escritor de teatro, poeta, latinista y junto a todo esto, una gran autoridad en Psicología Experimental. Como bien he visto escrito en más de un artículo dedicado a su figura, hacía honor a su apellido “Agudo”.

Lo más curioso es que con semejante currículum, él fue una persona sencilla, humilde, cercana, entregada… Muestra de ello es la impresionante manifestación de duelo que se le rindió el 24 de mayo de 1949.

En este pequeño artículo, sólo pretendo hacer un avance de las diferentes publicaciones que haré sobre la figura de Mosén Domingo Agudo.

El cariño que sus coetáneos le profesaban hizo que se le dedicaran dos calles; una en su pueblo natal—Paniza— y otra en el —Arrabal de Zaragoza— su barrio de acogida, ya que cuando falleció estaba de coadjutor en la parroquia de Altabás en dicha zona.

Lo importante es que se siga manteniendo viva su música y su legado artístico e intelectual. Es tarea de todos—empezando por una servidora—recopilar, activar la investigación—que se ha visto parada varias veces— y hacer que no se pierda un patrimonio que es de los aragoneses.

Por mi parte decir que, como sobrina nieta y músico que soy, es mi deber que así sea.

En este artículo no puedo evitar acordarme de mi madre. Ella vivió con él sus últimos años. Me transmitió esa presencia humana que tenía. Aún recuerdo una visita, que hice con ella, al Heraldo de Aragón. Estuve en los despachos que “Augustus”—seudónimo que utilizaba mi tío Domingo en sus columnas dominicales— empleaba para escribir. Su estilo era sobrio pero denso de contenido.

Era niña, pero recuerdo que pensé. ¡Qué pena, no haberte conocido!

Begoña Andiano

15 Nov 2019

Después del periodo estival, comenzamos un nuevo curso el lunes 2 de septiembre, con la misma ilusión de cada año. Esperamos cumplir todos los objetivos musicales que se nos presenten, tanto a nivel pedagógico, como a nivel artístico.

El balance del curso pasado ha sido muy positivo. Prueba de ello son los progresos musicales  de nuestros alumnos en los conciertos y audiciones, tan importantes en la educación musical.

Cuarenta y un años dedicados a la enseñanza nos hace tener una perspectiva y experiencia que hace que podamos aconsejar y orientar a todas las personas que se inician en la música para que en un futuro cercano disfruten de ella e incluso la tengan como profesión.

Nuestra oferta educativa es la siguiente:

      Piano, Teclado, Órgano electrónico, Guitarra española y eléctrica,  Lenguaje Musical, Armonía, Música de Cámara, Acompañamiento al piano, Análisis Musical, Historia de la Música, Piano complementario, Coro, Música y Movimiento ...

               Además de las asignaturas mencionadas, ofrecemos clases de  iniciación a la música a partir de 4 años, enseñanza musical para adultos, preparación para pruebas de acceso a conservatorios y magisterio etc.

Como es habitual seguiremos haciendo nuestros conciertos y audiciones, tan importantes y estimulantes para los alumnos.

Destacamos los realizados en este curso pasado:

“Concierto homenaje al maestro Emilio Reina”, “Audición de Otoño”, “Música en Navidad VII”, “Audición de Primavera”, y “De Viaje con la Música”.

Musicales Andiano agradece el esfuerzo y la participación de los alumnos, antiguos alumnos y profesores en todos los conciertos acometidos y les da la enhorabuena por el éxito de cada uno de ellos.

Animamos a todas las personas que quieran aprender a tocar un instrumento, cantar, vivir la música, a que se acerquen a la academia y a los que ya lo han hecho, que continúen, en este arte insustituible que es: la música.

 Nos despedimos con una bella cita de Franz Liszt:

–“La música es el corazón de la vida. Por ella habla el amor; sin ella no hay bien posible y con ella todo es hermoso”.

Consúltenos precios y horarios. Tel. 976 23 15 32

15 Nov 2019

Durante el periodo estival, suelo meditar sobre la música y lo que nos reporta a los que estamos en ella. La música tiene la capacidad de la comunicación sin palabras; sólo con sonidos. Es por eso que se convierte en algo mágico, que traspasa fronteras, culturas y atraviesa corazones.

En mi reflexión de hoy, como músico que soy, no puedo evitar pensar con criterio profesional y analizar todo lo que escucho en mi vida, mi cabeza… Los músicos, inevitablemente, “pensamos en música” y el otro día volviendo a ver la película “Coco” de Disney, me di cuenta que hay instrumentos que nos ayudan a expresarnos mejor. Decidí que la Guitarra, por sus cualidades, era el instrumento polifónico más intimista y con más capacidad de seducir entre la infinidad de instrumentos y timbre que existen.

 La guitarra es un instrumento que tocamos directamente apoyado en nuestro cuerpo. Sentimos su vibración ya que tenemos la caja de resonancia cerca de nosotros y   movemos sus cuerdas —ellas producen el sonido— con nuestros dedos, siendo una prolongación de uno mismo. Sabemos que la voz humana es el único timbre natural que poseemos, pero la guitarra se convierte en el único instrumento polifónico con más prolongación natural de nosotros mismos.

 Cuando escuchaba el oscarizado tema de “Recúerdame” de Robert López y Kristen Anderson-López, me daba cuenta del poder de su timbre. Cómo una canción, cambiaba tanto de una versión con orquesta y mariachis a una interpretada con una simple voz y la guitarra. A pesar de mi defecto profesional de analizar y filtrar todo a raciocinio musical, confieso que lloré. La emoción y el buen arreglo de este tema cantado por Miguel y la abuela Coco, me hicieron pensar en la capacidad que tiene el sonido de guitarra para expresar.

En Musicales Andiano nos dedicamos a la educación musical desde hace más de 40 años y, a lo largo de este tiempo, hemos visto que aunque los gustos musicales, la demanda de instrumentos y consumo de la música etc. cambien con los tiempos, la guitarra, siempre está ahí. El poder de su expresión hace que siga presente desde hace más de cinco siglos.

He de reconocer que, yo empecé a tocar la guitarra antes que el piano, pero mis conocimientos se quedaron un poco limitados. —¡Un día de estos la retomo!

En ocasiones, siento un poco de envidia de los buenos guitarristas que con su instrumento dicen tanto. En la academia tenemos a uno: nuestro profesor de guitarra —Javier Martínez— que en ocasiones nos hace sentir “la guitarra y el poder de su expresión”.

Esta breve reflexión, espero que sirva para los que tienen duda con qué instrumento quieren expresarse. Quiero recordar el artículo La guitarra y el teclado ¿Con cuál empiezo? que publicamos hace unos meses,  en el que se hablaba más específicamente de la guitarra.

Begoña Andiano

15 Nov 2019

Estamos en verano y como si se tratase de trazar un cuaderno de ruta de vacaciones, en este escrito voy a hacer uno, para comentar la ruta de nuestro pasado evento. Justo fue el 23 de junio y aprovechando que llegaba el verano, decidimos hacernos un viaje sin salir de Zaragoza y dar con este concierto la vuelta al mundo sin movernos del asiento. El poder que tiene el folclore musical para transmitir la esencia de lugares y gentes, hizo que tuviéramos la sensación de haber hecho unas grandes vacaciones todos juntos; alumnos y profesores. También a este viaje se nos unió el público que, sin traer maletas ni equipaje, fue de punta a punta por todo el planeta. Tengo que decir que para ir de un sitio a otro, sólo empleamos pianos, teclados, guitarras, nuestras voces y por supuesto el conocimiento y arte musical que todos los alumnos van metiendo en su maleta curso tras curso para que cada vez sea mejor su equipaje musical.
El viaje comenzó yéndonos todos a México. Escuchamos "La Bikina". No faltó de nada; tuvimos arreglo de mariachis y sombreros mexicanos.
Después escuchamos la famosa melodía de los hermanos Sherman "It's a Small World". Con nuestros niños, nos sentimos niños dentro del carrusel que Disney dedicó a los niños de todo el mundo.

Seguidamente nos fuimos a la cuna del Rock and Roll de la mano de unos alumnos— guitarristas y teclistas— muy noveles.
A continuación cogimos un vuelo para Argentina y escuchamos un "Tango de Salón" que sólo nos faltó bailar.

Luego regresamos a España para revivir una tradicional fiesta de cualquier pueblo de nuestra geografía. Con la canción eurovisiva de "la Venda" nuestros chavales nos hicieron pasar un rato muy del verano.
Para descansar de tanto ajetreo, nos fuimos a París y disfrutamos de un romántico paseo con el nostálgico tema de Aznavour: "She". Tengo que decir que aquí me emocioné tocando con uno de nuestros alumnos adultos, que si bien no ha sido profesional de la música ha logrado estar en un escenario compartiendo melodías tan intensas como la de esta canción.

Llegó el momento "Tour por Europa" y nuestros jóvenes cogieron la mochila y el interrail  y nos arrastraron con ellos por media Europa: desde Escocia a Francia pasando por Italia, Alemania y acabando en Rusia.
Ya tocaba descansar y dimos un paseo en calesa por "Sevilla".

Cuando ya parecía que el viaje se acababa nos unimos todos —Coro de la academia— y cantando y bailando volvimos a viajar por Italia con una tarantella. Cogimos un vuelo a compás de la kalimba y nos fuimos a África. Después llegamos a la floración del cerezo "Sakura" en Japón. Unos baños en las playas del caribe a ritmo de son cubano nos refrescaron para llegar descansados a la Argentina profunda con un "Carnavalito quebradeño".
Por supuesto el viaje era finito y regresamos a nuestra tierra.
El aire de la "Jota de la Dolores" disipó la pena del final de nuestro viaje.

Tengo que decir que la propina del concierto, el mítico "Kalinka", logró transmitir con la fuerza de su ritmo la esencia de esta academia. Llevamos 41 años educando en la Música e intentando que todo el que se acerca a nosotros la viva con mayúsculas.
Espero que con tardes como la de este concierto lo vayamos logrando.
¡Enhorabuena y gracias! a todos los que lo hacen posible.
Begoña Andiano

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