31 Mar 2020

Para hacer música,  podemos emplear cualquier instrumento musical —bien sea de percusión, de cuerda, produzcamos el sonido soplando, rascando un serrucho y por supuesto con nuestra voz, que es el instrumento natural que todos poseemos—.

 En este artículo, me voy a referir a la herramienta de trabajo por antonomasia, para todo músico: El TECLADO.

Cuando una persona se acerca a la  música, puede hacerlo con cualquier instrumento musical a la par que también es recomendable que estudie lenguaje musical. El problema del estudio lo tendrá cuando quiera escuchar polifonía y toque un instrumento monofónico —clarinete, saxo, flauta, trompeta etc.—, quiera afinar bien y su instrumento sea de afinación variable —trombón de varas, violín, cello, contrabajo etc.— y por supuesto quiera cantar y encontrar bien y precisos todos los sonidos e intervalos. Para ello, el teclado, es la herramienta ideal para cualquier músico ya que nos va a permitir escuchar muchas notas a la vez, entender sus alturas con una buena afinación y poder ir adquiriendo sólida base auditiva.

En 1992, cuando se hizo la famosa reforma educativa de la L.O.G.S.E, en los programas de los Conservatorios se incluyó la asignatura de piano complementario para todas las personas que tocaran otro instrumento que no fuera de teclado. Esto supuso un avance en cuanto a la formación musical reglada, ya que era de sentido común, reforzar la formación de los instrumentistas con el uso del teclado y, aunque esto no requería  ser un virtuoso, hizo que todo el aprendizaje de armonía, análisis, composición etc. fuera mucho más fácil para todos, porque los que tocaban el piano iban siempre un paso por delante.

Con los años esto se ha puesto en práctica y se ha logrado tener a nuestros músicos con mejor formación.

Parece que está de más, hablar del teclado como evidencia de mejor instrumento y herramienta de trabajo para un músico, pero cuando una persona no está metida en este mundo, no alcanza a ver lo importante y útil que resulta tocar el piano o cualquier instrumento de teclado. La formación de un músico es muy larga y hasta llegar a poder hacer lo que hacía Beethoven sin teclado y sin oír —todo lo escuchaba dentro de su cabeza— tiene que pasar muchísimo tiempo o ser como Beethoven, que eso es imposible. Por eso el disponer de un teclado para educarse bien con los sonidos, intervalos, escuchar los acordes, tocar cualquier idea musical y un largo etc. de cosas que trabajamos en la música, con el teclado va a ser muy llevadero eficaz y rápido.

Ejemplos concretos:

  • Reconocer intervalos, auditiva y visualmente con el teclado.
  • Tocar las melodías para entonarlas mejor.
  • Escuchar todo tipo de armonías, ya sean sencillas y complejas.
  • Poder tocar los acordes, aprender a enlazarlos etc.
  • Aprender a acompañar con cifrado americano y barroco.
  • Tocar reducciones de orquesta.
  • Disponer de diferentes timbres para hacernos una idea a la hora de orquestar etc.

Estos son unos pequeños ejemplos de lo útil que es saber poner las manos encima de un teclado. Evidentemente cualquier músico puede desarrollar su capacidad interpretativa con el instrumento que mejor se identifique, bien sea una guitarra, el violoncello o un didgeridoo. La gran variedad de instrumentos musicales de que disponemos en el mundo—clásicos y folclóricos o tradicionales— hace que tengamos mucha riqueza tímbrica y eso que no hemos hablado de toda la riqueza sonora que nos dan los instrumentos electrónicos como sintetizadores, samplers y un largo etc. de generadores de sonido no acústicos. Todo ello, hace que en esta época tengamos tanta música diferente en cuanto a sonoridad.

Recomendamos el artículo órganos pianos y teclados:diferencias y parecidos.

Estamos en el siglo XXI donde los recursos para aprender, hacer y componer música son muy amplios, variopintos y curiosos. Los soportes electrónicos de que disponemos para tener un teclado polifónico con diferentes timbres, son variados. Podemos descargarnos aplicaciones de simuladores de teclado, a nuestro móvil, tablet, ordenador y emplearlas para poder escuchar los sonidos de una partitura. Contamos también con numerosos programas en los ordenadores que nos ayudan a escribir partituras e incluso a oírlas, si no las podemos tocar. Todo esto hace que podamos acceder a la música más rápido aunque no seamos profesionales.

Como pianista y teclista que soy, siempre defiendo EL TECLADO como herramienta de trabajo para alcanzar el fin musical. Tener un teclado para un músico, es como tener una caja de herramientas básica con: destornilladores, martillos, llave inglesa, alicates escuadra, metro… y con él, construir y reparar—componer y arreglar— los sonidos que tengamos en nuestra cabeza y los queramos escuchar. Al fin y al cabo, Beethoven solo hay uno y los demás no lo somos.

Begoña Andiano

31 Mar 2020

Durante los meses de Julio y Agosto puedes aprovechar para aprender a tocar. ¿Te gusta la guitarra, el piano, el teclado?.  ¿Quieres saber lenguaje musical? . Si siempre has tenido el gusanillo de tocar tus canciones o piezas favoritas, no te lo pienses más. Este es el momento.

31 Mar 2020

A menudo, las personas que vienen a preguntar a la academia para aprender música, no saben qué instrumento será el idóneo para comenzar o cuál serán capaces de tocar. Muchos tienen claro que les gusta la música y que quieren tocar aquellos estilos musicales que les motivan y les llenan.
Por eso en este artículo vamos a explicar en breves líneas los pros y contras de los dos instrumentos polifónicos más populares, más utilizados, más vendidos y más tocados en estos últimos tiempos. Me refiero a: La guitarra y el teclado.

De ellos dos podemos decir que son excelentes para aprender música, ya que al ser polifónicos podemos escuchar las melodías y las armonías y así entender mejor el lenguaje musical. Los dos nos ayudan porque tienen una afinación fija; en la guitarra tenemos los trastes y en el teclado las teclas para cada sonido o nota. Con ellos nos podemos acompañar o utilizar como solistas ya que al producir varios sonidos a la vez no necesitamos de otros instrumentos para tocar el conjunto de una obra musical.
La diferencia principal es que la ejecución es un poco distinta: uno es un instrumento de cuerda pulsada y el otro de tecla.
El pensamiento musical es parecido ya que se tocan varias notas a la vez produciendo melodías y armonías.

La guitarra: es un instrumento que se ejecuta con una mano puesta en el mástil (mano izquierda si se es diestro) y con la otra mano (derecha) pulsando o rasgueando las cuerdas cerca de la boca para producir el sonido. Las notas cambian dependiendo de la posición que marquemos con los dedos en el mástil. La guitarra se suele coger a la inversa si uno es zurdo. El problema del principiante es que al comienzo es un poco doloroso hasta que el dedo se habitúa y se le hace callo.
Lo maravilloso de la guitarra es que es un instrumento íntimo (lo tenemos pegado al cuerpo) y cuando se domina se consigue transmitir todo lo que queremos expresar de una manera directa.
La lectura de las partituras se puede hacer con pentagrama o con tablatura. En el primer caso cuesta más encontrar los sonidos en el mástil. En el segundo caso la tablatura está escrita en hexagrama, representando las 6 cuerdas de la guitarra y con los números puestos en la pauta, sabemos en qué traste colocarlos. En los dos casos tenemos marcados la duración de los sonidos. También tenemos el sistema de acompañamiento, donde podemos aprender la posición de los acordes y tocar y cantar cualquier canción de nuestros grupos favoritos. Es un instrumento que ocupa poco espacio, es muy transportable y asequible de precio.
El teclado: instrumento polifónico que se toca moviendo los dedos sobre un teclado, normalmente sensitivo (la repuesta del sonido está relacionada con la manera de atacar o lanzar los dedos sobre el teclado). Con él, podemos tocar melodías y acompañarlas con acordes y ritmos. También podemos tocar con el teclado sin dividir y usarlo como piano. Todos tienen muchos timbres (sonidos) y acompañamientos (styles).
Cuando uno empieza, el resultado es inmediato. En seguida podemos tocar una melodía y enriquecerla con los acordes. Tenemos partituras facilitadas con un pentagrama para la melodía y el famoso cifrado americano encima, para los acordes. Los teclados existen de muchos precios y maneras.

Si comparamos la guitarra con el teclado podemos decir que el teclado necesita más espacio y no es tan transportable. La guitarra es más cómoda pero en su mantenimiento está la afinación (tenemos los afinadores electrónicos que van con pinza y puesta en la pala de la guitarra nos recoge el sonido para poder afinar las cuerdas sin dificultad) también el mantenimiento de las cuerdas que se rompen o gastan y hay que cambiarlas.
En cualquier caso después de la experiencia de todos estos años puedo decir que muchos de los alumnos que han pasado por la academia hayan empezado con la guitarra o con el teclado curiosamente han acabado tocando un poco de cada uno.
Los dos tienen mucha riqueza musical, son bastante agradecidos en los comienzos y con los dos podemos hacer música sin necesitar de otros instrumentos, ya que son polifónicos.
Sabemos que existen muchos instrumentos musicales, todos con su color característico e irremplazable pero la guitarra y el teclado están en el ranking de mayor consumo y ejecución.
Por eso, yo pienso y digo: ¡Por algo será!

Begoña Andiano

 

31 Mar 2020

Todos los años comenzamos el nuevo curso haciendo un balance de lo que hemos hecho en el curso que ha terminado y, aunque cada curso es único, éste ha sido especial al coincidir la celebración del 40 cumpleaños de Musicales Andiano.

Si rebobinamos en el tiempo, podemos recordar que empezamos el curso con la ilusión de celebrar los cuarenta años de existencia.

Cada año intentamos que los alumnos que empiezan con la música, acaben teniéndola como parte integrada en su vida de la manera que sea. Ya sabemos que todos las personas que empiezan no van a ser profesionales o grandes virtuosos, pero lo que tenemos claro en la academia es que, por nuestra parte, ponemos todo el empeño y dedicación para que logren aprender y disfrutar haciendo música, bien sea tocando o cantando. Muestra de ello son todos los conciertos y audiciones que llevamos a cabo a lo largo del curso, donde los alumnos se pueden expresar a través de la música.

Este curso nos estrenamos con un concierto en el Palacio de Sástago tocando música clásica: “Audición de Otoño”. Tuvimos la ocasión de escuchar a alumnos que ya llevan tiempo con nosotros y alumnos que acababan de empezar en la academia. Después de esta audición vino el concierto de “Música en Navidad VI”, que en esta ocasión cambiamos de espacio habitual y fuimos a cantar con el coro a la iglesia de San Felipe. Disfrutamos del sonido tan bueno que tiene esta iglesia barroca.

Entramos en el 2018 y nos pusimos a preparar uno de los conciertos más especiales de este curso, el de la celebración de los 40 años.

A la par continuábamos con la vida cotidiana en la academia, nuestras clases de solfeo, armonía, análisis, las horas dedicadas a los instrumentos, ensayos, preparación de audiciones, elaboración de arreglos para los conciertos… , en definitiva, trabajo y esfuerzo siempre recompensado con el aplauso del público en los conciertos.

Llegó marzo e hicimos en el Palacio de Sástago otra vez actuación: “Audición de primavera”. A la vez ya estábamos preparando el gran concierto del 15 de abril, fecha del cumpleaños de Musicales Andiano.

Quiero resaltar la implicación y dedicación de los alumnos en la preparación de los conciertos. Sin ellos no sería posible todo lo que desarrollamos año tras año. Por eso damos unas GRACIAS con mayúsculas.

Ya estábamos en abril y llego el esperado “Concierto 40 Aniversario”. Un concierto que ha quedado en la memoria como uno de los especiales en la historia de Musicales Andiano. Contamos con la participación de Profesores, Alumnos y Antiguos Alumnos, tanto profesionales como amateur. Un verdadero orgullo y un lujo para esta empresa, poder reunirnos con personas que un día pasaron por nuestra casa y la música se les quedó  como parte fundamental en sus vidas. El concierto fue impecable, ya que el nivel de dedicación y esfuerzo estuvo presente toda la temporada. También destaco la gran valía profesional y artística de todos. Por eso GRACIAS DE CORAZÓN.

Aún no había acabado el mes y empezamos a preparar el concierto de junio: “Música de Archivo”. El concierto fue en la iglesia de Santa Isabel de Portugal al igual que el de abril. Disfrutamos de los progresos que hacen año tras año los alumnos, tanto de los niños como de los adultos. No faltó la participación del coro de la academia como broche final.

Estas pequeñas líneas resumen un poco el día a día de la academia. Llevamos 40 años y nos sentimos felices de poner nuestro granito de arena en la sociedad, educando en la música. En las aulas de la academia tenemos unos baldosines con frases dedicadas a la música que invitan a la reflexión: “Donde música hubiere, cosa mala no existiere” y “Quien ama la música, ama la vida”.

Yo voy a añadir otra frase emblemática de la academia y con ella dar las gracias a todas las personas que han confiado en nosotros en estos 40 años. GRACIAS por “Compartir música, compartir vida”.

Compartimos en un vídeo, imágenes de este curso pasado.

Begoña Andiano

31 Mar 2020

En numerosa ocasiones, las personas que vienen a informarse sobre las clases de música nos cuentan sus pretensiones, sus ilusiones, sus objetivos, por qué quieren aprender y... después de darles una orientación de qué, de con qué y cómo aprender, suele venir la pregunta del millón: — ¿Cuándo sabré poner acordes a una melodía?
Muchos de estos futuros alumnos, sobre todo si son adolescentes y adultos, han tenido contacto con la música. Unos han tocado un poco la guitarra, otros han movido sus dedos en un teclado sacando melodías con la mano derecha, pero siempre preguntan: — ¿Tengo que aprender mucha teoría para saber qué acordes poner a mi canción favorita? También dicen que les gustaría componer  y acaban con la cuestión de — ¿Eso de estudiar armonía qué es?

 En este artículo vamos a hacer un breve resumen teórico, del elemento musical reseñado: La armonía.

 En la música disponemos de tres elementos que bien combinados y ejecutados con cualquier instrumento o voz, hace que podamos expresarnos de una manera única: con sonidos.
Estos son:
- La Melodía: es el elemento  horizontal de la música. Es la conductora de toda composición. Hace que en un primer contacto con cualquier pieza musical, seamos capaces de reconocerla y memorizarla en nuestro cerebro sin necesidad de tener demasiados conocimientos musicales. Surge de combinar sonidos uno detrás de otro y —aunque sólo tengamos siete notas musicales para combinar (do, re, mi, fa sol, la, si)—  estamos en el siglo XXI y aún seguimos componiendo, inventando melodías y creando músicas nuevas. Hay que decir que los recursos de inventiva no se agotan porque tenemos otros dos elementos para combinar.
- La Armonía: es el elemento vertical de la música. Nos da el sustento a la melodía. En el momento que escuchamos varios sonidos a la vez se produce la armonía. Es la que da origen a los acordes.
Aparte de estos dos elementos, contamos con el tercero, importante como los dos anteriores.
- El ritmo: es el elemento del tiempo. Éste se basa en la duración de los sonidos y sus acentos, ya que una cosa es el pulso constante y otra es el acento de los sonidos que nos va a hacer diferenciar un vals de un cha, cha, cha; un tango de un beguine o la música dance de una canción tribal de África.

Presentado este pequeño resumen como introducción, vamos a hablar de La Armonía y de cómo nos  podemos acercar a ella.

Si queremos poner en práctica este elemento, necesitaremos un instrumento polifónico —que suenen varios sonidos a la vez— véase la guitarra, el teclado, o el piano. También podemos vivir la armonía, si uno es clarinetista y se junta con dos amigos más para tocar a la vez. Evidentemente, para escuchar la armonía, se necesita oír por lo menos tres sonidos a la vez para formar un acorde.
El teclado es el instrumento más cómodo para introducirse en la armonía ya que podemos tocar la melodía con la mano derecha y con la mano izquierda poner los acordes con el recurso del acompañamiento automático y una estructura de ritmo. Con la guitarra nos basta con cantar la melodía y poner las posiciones de los acordes.
La armonía, en una formación académica reglada, se empieza a estudiar después de haber pasado seis cursos de lenguaje musical. Como no queremos que nadie se alarme y se venga abajo pensando que sus ilusiones de poder acompañar una canción con la guitarra sacando los acordes de oído, o de componer una banda sonora con el teclado para cualquier reportaje audiovisual que quiera hacer, diré que podemos tener unas pautas básicas para empezar con este mundo tan apasionante como es el de hacer música con nuestros tres elementos. Melodía, Armonía y Ritmo.
Después de que ya nos hayamos familiarizado con el instrumento y leamos un poco una partitura, ya podemos empezar a lanzarnos a ese mundo de escuchar música y sacarla de oído. La música aunque esté escrita en una partitura, siempre se escucha; bien sea  en nuestra mente o bien sea ejecutada.
El oído hay que desarrollarlo. Es muy importante ejercitarlo pero, aparte de eso, el aprendizaje de la teoría musical nos ayudará a pensar y comprender mejor esos sonidos que escuchamos. Cuando estudiamos lenguaje musical, lo que aprendemos es a solfear —entonar y medir las partituras— también aprendemos la teoría que nos va a llevar por ejemplo: a entender los acordes y la armonía, las estructuras musicales, los ritmos, los instrumentos musicales etc. En definitiva, en la educación musical todo lo que no es el aprendizaje del instrumento está incluido en el Lenguaje Musical en el sentido más amplio del concepto.
Este aprendizaje es una carrera de fondo en la que hay que ir poco a poco, pero no por eso hay que perderse el placer de manejarse con la música al comienzo.
A nuestros alumnos, en la academia, desde el primer momento, se les invita a que sean creativos, que saquen melodías de oído, les pongan acordes básicos e intenten escribirlas (ahora tenemos programas informáticos que nos ayudan, para poder escribir música y si aún no somos capaces de ejecutarla, la toca el propio programa). Así uno va adquiriendo experiencia y destreza.
Uno de los primeros consejos es que intenten rellenar con los acordes tonales, las melodías que escuchen. O bien compongan algo con los acordes básicos. 
Estos son: I, V y IV. Por ejemplo: en Do M armonizaríamos una melodía con el acorde de C, G7 y F. Nos sirve de muestra la primera canción que suelen tocar en el teclado Oh When The Saints Go Marching In. Uno tendrá que fijarse en las notas que coinciden de la melodía y de los acordes. También escuchar dónde está el reposo (acorde de C) y la tensión de la melodía (acorde de G7).
De alguna manera ya podemos empezar con esta tarea tan gratificante como la de crear melodías y ponerles una armonía.
Con este pequeño artículo queremos animar a todos los futuros músicos en potencia, a que se acerquen con nosotros a este mundo apasionante de: La Música.
Begoña Andiano

 

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