11 Dic 2018

A menudo, las personas que vienen a preguntar a la academia para aprender música, no saben qué instrumento será el idóneo para comenzar o cuál serán capaces de tocar. Muchos tienen claro que les gusta la música y que quieren tocar aquellos estilos musicales que les motivan y les llenan.
Por eso en este artículo vamos a explicar en breves líneas los pros y contras de los dos instrumentos polifónicos más populares, más utilizados, más vendidos y más tocados en estos últimos tiempos. Me refiero a: La guitarra y el teclado.

De ellos dos podemos decir que son excelentes para aprender música, ya que al ser polifónicos podemos escuchar las melodías y las armonías y así entender mejor el lenguaje musical. Los dos nos ayudan porque tienen una afinación fija; en la guitarra tenemos los trastes y en el teclado las teclas para cada sonido o nota. Con ellos nos podemos acompañar o utilizar como solistas ya que al producir varios sonidos a la vez no necesitamos de otros instrumentos para tocar el conjunto de una obra musical.
La diferencia principal es que la ejecución es un poco distinta: uno es un instrumento de cuerda pulsada y el otro de tecla.
El pensamiento musical es parecido ya que se tocan varias notas a la vez produciendo melodías y armonías.

La guitarra: es un instrumento que se ejecuta con una mano puesta en el mástil (mano izquierda si se es diestro) y con la otra mano (derecha) pulsando o rasgueando las cuerdas cerca de la boca para producir el sonido. Las notas cambian dependiendo de la posición que marquemos con los dedos en el mástil. La guitarra se suele coger a la inversa si uno es zurdo. El problema del principiante es que al comienzo es un poco doloroso hasta que el dedo se habitúa y se le hace callo.
Lo maravilloso de la guitarra es que es un instrumento íntimo (lo tenemos pegado al cuerpo) y cuando se domina se consigue transmitir todo lo que queremos expresar de una manera directa.
La lectura de las partituras se puede hacer con pentagrama o con tablatura. En el primer caso cuesta más encontrar los sonidos en el mástil. En el segundo caso la tablatura está escrita en hexagrama, representando las 6 cuerdas de la guitarra y con los números puestos en la pauta, sabemos en qué traste colocarlos. En los dos casos tenemos marcados la duración de los sonidos. También tenemos el sistema de acompañamiento, donde podemos aprender la posición de los acordes y tocar y cantar cualquier canción de nuestros grupos favoritos. Es un instrumento que ocupa poco espacio, es muy transportable y asequible de precio.
El teclado: instrumento polifónico que se toca moviendo los dedos sobre un teclado, normalmente sensitivo (la repuesta del sonido está relacionada con la manera de atacar o lanzar los dedos sobre el teclado). Con él, podemos tocar melodías y acompañarlas con acordes y ritmos. También podemos tocar con el teclado sin dividir y usarlo como piano. Todos tienen muchos timbres (sonidos) y acompañamientos (styles).
Cuando uno empieza, el resultado es inmediato. En seguida podemos tocar una melodía y enriquecerla con los acordes. Tenemos partituras facilitadas con un pentagrama para la melodía y el famoso cifrado americano encima, para los acordes. Los teclados existen de muchos precios y maneras.

Si comparamos la guitarra con el teclado podemos decir que el teclado necesita más espacio y no es tan transportable. La guitarra es más cómoda pero en su mantenimiento está la afinación (tenemos los afinadores electrónicos que van con pinza y puesta en la pala de la guitarra nos recoge el sonido para poder afinar las cuerdas sin dificultad) también el mantenimiento de las cuerdas que se rompen o gastan y hay que cambiarlas.
En cualquier caso después de la experiencia de todos estos años puedo decir que muchos de los alumnos que han pasado por la academia hayan empezado con la guitarra o con el teclado curiosamente han acabado tocando un poco de cada uno.
Los dos tienen mucha riqueza musical, son bastante agradecidos en los comienzos y con los dos podemos hacer música sin necesitar de otros instrumentos, ya que son polifónicos.
Sabemos que existen muchos instrumentos musicales, todos con su color característico e irremplazable pero la guitarra y el teclado están en el ranking de mayor consumo y ejecución.
Por eso, yo pienso y digo: ¡Por algo será!

Begoña Andiano

 

11 Dic 2018

Todos los años comenzamos el nuevo curso haciendo un balance de lo que hemos hecho en el curso que ha terminado y, aunque cada curso es único, éste ha sido especial al coincidir la celebración del 40 cumpleaños de Musicales Andiano.

Si rebobinamos en el tiempo, podemos recordar que empezamos el curso con la ilusión de celebrar los cuarenta años de existencia.

Cada año intentamos que los alumnos que empiezan con la música, acaben teniéndola como parte integrada en su vida de la manera que sea. Ya sabemos que todos las personas que empiezan no van a ser profesionales o grandes virtuosos, pero lo que tenemos claro en la academia es que, por nuestra parte, ponemos todo el empeño y dedicación para que logren aprender y disfrutar haciendo música, bien sea tocando o cantando. Muestra de ello son todos los conciertos y audiciones que llevamos a cabo a lo largo del curso, donde los alumnos se pueden expresar a través de la música.

Este curso nos estrenamos con un concierto en el Palacio de Sástago tocando música clásica: “Audición de Otoño”. Tuvimos la ocasión de escuchar a alumnos que ya llevan tiempo con nosotros y alumnos que acababan de empezar en la academia. Después de esta audición vino el concierto de “Música en Navidad VI”, que en esta ocasión cambiamos de espacio habitual y fuimos a cantar con el coro a la iglesia de San Felipe. Disfrutamos del sonido tan bueno que tiene esta iglesia barroca.

Entramos en el 2018 y nos pusimos a preparar uno de los conciertos más especiales de este curso, el de la celebración de los 40 años.

A la par continuábamos con la vida cotidiana en la academia, nuestras clases de solfeo, armonía, análisis, las horas dedicadas a los instrumentos, ensayos, preparación de audiciones, elaboración de arreglos para los conciertos… , en definitiva, trabajo y esfuerzo siempre recompensado con el aplauso del público en los conciertos.

Llegó marzo e hicimos en el Palacio de Sástago otra vez actuación: “Audición de primavera”. A la vez ya estábamos preparando el gran concierto del 15 de abril, fecha del cumpleaños de Musicales Andiano.

Quiero resaltar la implicación y dedicación de los alumnos en la preparación de los conciertos. Sin ellos no sería posible todo lo que desarrollamos año tras año. Por eso damos unas GRACIAS con mayúsculas.

Ya estábamos en abril y llego el esperado “Concierto 40 Aniversario”. Un concierto que ha quedado en la memoria como uno de los especiales en la historia de Musicales Andiano. Contamos con la participación de Profesores, Alumnos y Antiguos Alumnos, tanto profesionales como amateur. Un verdadero orgullo y un lujo para esta empresa, poder reunirnos con personas que un día pasaron por nuestra casa y la música se les quedó  como parte fundamental en sus vidas. El concierto fue impecable, ya que el nivel de dedicación y esfuerzo estuvo presente toda la temporada. También destaco la gran valía profesional y artística de todos. Por eso GRACIAS DE CORAZÓN.

Aún no había acabado el mes y empezamos a preparar el concierto de junio: “Música de Archivo”. El concierto fue en la iglesia de Santa Isabel de Portugal al igual que el de abril. Disfrutamos de los progresos que hacen año tras año los alumnos, tanto de los niños como de los adultos. No faltó la participación del coro de la academia como broche final.

Estas pequeñas líneas resumen un poco el día a día de la academia. Llevamos 40 años y nos sentimos felices de poner nuestro granito de arena en la sociedad, educando en la música. En las aulas de la academia tenemos unos baldosines con frases dedicadas a la música que invitan a la reflexión: “Donde música hubiere, cosa mala no existiere” y “Quien ama la música, ama la vida”.

Yo voy a añadir otra frase emblemática de la academia y con ella dar las gracias a todas las personas que han confiado en nosotros en estos 40 años. GRACIAS por “Compartir música, compartir vida”.

Compartimos en un vídeo, imágenes de este curso pasado.

Begoña Andiano

11 Dic 2018

En numerosa ocasiones, las personas que vienen a informarse sobre las clases de música nos cuentan sus pretensiones, sus ilusiones, sus objetivos, por qué quieren aprender y... después de darles una orientación de qué, de con qué y cómo aprender, suele venir la pregunta del millón: — ¿Cuándo sabré poner acordes a una melodía?
Muchos de estos futuros alumnos, sobre todo si son adolescentes y adultos, han tenido contacto con la música. Unos han tocado un poco la guitarra, otros han movido sus dedos en un teclado sacando melodías con la mano derecha, pero siempre preguntan: — ¿Tengo que aprender mucha teoría para saber qué acordes poner a mi canción favorita? También dicen que les gustaría componer  y acaban con la cuestión de — ¿Eso de estudiar armonía qué es?

 En este artículo vamos a hacer un breve resumen teórico, del elemento musical reseñado: La armonía.

 En la música disponemos de tres elementos que bien combinados y ejecutados con cualquier instrumento o voz, hace que podamos expresarnos de una manera única: con sonidos.
Estos son:
- La Melodía: es el elemento  horizontal de la música. Es la conductora de toda composición. Hace que en un primer contacto con cualquier pieza musical, seamos capaces de reconocerla y memorizarla en nuestro cerebro sin necesidad de tener demasiados conocimientos musicales. Surge de combinar sonidos uno detrás de otro y —aunque sólo tengamos siete notas musicales para combinar (do, re, mi, fa sol, la, si)—  estamos en el siglo XXI y aún seguimos componiendo, inventando melodías y creando músicas nuevas. Hay que decir que los recursos de inventiva no se agotan porque tenemos otros dos elementos para combinar.
- La Armonía: es el elemento vertical de la música. Nos da el sustento a la melodía. En el momento que escuchamos varios sonidos a la vez se produce la armonía. Es la que da origen a los acordes.
Aparte de estos dos elementos, contamos con el tercero, importante como los dos anteriores.
- El ritmo: es el elemento del tiempo. Éste se basa en la duración de los sonidos y sus acentos, ya que una cosa es el pulso constante y otra es el acento de los sonidos que nos va a hacer diferenciar un vals de un cha, cha, cha; un tango de un beguine o la música dance de una canción tribal de África.

Presentado este pequeño resumen como introducción, vamos a hablar de La Armonía y de cómo nos  podemos acercar a ella.

Si queremos poner en práctica este elemento, necesitaremos un instrumento polifónico —que suenen varios sonidos a la vez— véase la guitarra, el teclado, o el piano. También podemos vivir la armonía, si uno es clarinetista y se junta con dos amigos más para tocar a la vez. Evidentemente, para escuchar la armonía, se necesita oír por lo menos tres sonidos a la vez para formar un acorde.
El teclado es el instrumento más cómodo para introducirse en la armonía ya que podemos tocar la melodía con la mano derecha y con la mano izquierda poner los acordes con el recurso del acompañamiento automático y una estructura de ritmo. Con la guitarra nos basta con cantar la melodía y poner las posiciones de los acordes.
La armonía, en una formación académica reglada, se empieza a estudiar después de haber pasado seis cursos de lenguaje musical. Como no queremos que nadie se alarme y se venga abajo pensando que sus ilusiones de poder acompañar una canción con la guitarra sacando los acordes de oído, o de componer una banda sonora con el teclado para cualquier reportaje audiovisual que quiera hacer, diré que podemos tener unas pautas básicas para empezar con este mundo tan apasionante como es el de hacer música con nuestros tres elementos. Melodía, Armonía y Ritmo.
Después de que ya nos hayamos familiarizado con el instrumento y leamos un poco una partitura, ya podemos empezar a lanzarnos a ese mundo de escuchar música y sacarla de oído. La música aunque esté escrita en una partitura, siempre se escucha; bien sea  en nuestra mente o bien sea ejecutada.
El oído hay que desarrollarlo. Es muy importante ejercitarlo pero, aparte de eso, el aprendizaje de la teoría musical nos ayudará a pensar y comprender mejor esos sonidos que escuchamos. Cuando estudiamos lenguaje musical, lo que aprendemos es a solfear —entonar y medir las partituras— también aprendemos la teoría que nos va a llevar por ejemplo: a entender los acordes y la armonía, las estructuras musicales, los ritmos, los instrumentos musicales etc. En definitiva, en la educación musical todo lo que no es el aprendizaje del instrumento está incluido en el Lenguaje Musical en el sentido más amplio del concepto.
Este aprendizaje es una carrera de fondo en la que hay que ir poco a poco, pero no por eso hay que perderse el placer de manejarse con la música al comienzo.
A nuestros alumnos, en la academia, desde el primer momento, se les invita a que sean creativos, que saquen melodías de oído, les pongan acordes básicos e intenten escribirlas (ahora tenemos programas informáticos que nos ayudan, para poder escribir música y si aún no somos capaces de ejecutarla, la toca el propio programa). Así uno va adquiriendo experiencia y destreza.
Uno de los primeros consejos es que intenten rellenar con los acordes tonales, las melodías que escuchen. O bien compongan algo con los acordes básicos. 
Estos son: I, V y IV. Por ejemplo: en Do M armonizaríamos una melodía con el acorde de C, G7 y F. Nos sirve de muestra la primera canción que suelen tocar en el teclado Oh When The Saints Go Marching In. Uno tendrá que fijarse en las notas que coinciden de la melodía y de los acordes. También escuchar dónde está el reposo (acorde de C) y la tensión de la melodía (acorde de G7).
De alguna manera ya podemos empezar con esta tarea tan gratificante como la de crear melodías y ponerles una armonía.
Con este pequeño artículo queremos animar a todos los futuros músicos en potencia, a que se acerquen con nosotros a este mundo apasionante de: La Música.
Begoña Andiano

 

11 Dic 2018

El primer día que una persona empieza a tocar el piano, se da cuenta de que tiene muchas teclas (88) y que además pesan (contrapesadas). Rara vez se da uno cuenta de que debajo del teclado, nos encontramos con unos pedales (normalmente tres) que sirven para tocarlos con los pies.

Los pedales en el piano son parte importantísima del instrumento. Hacen que podamos conseguir todo el potencial sonoro del piano, rey  de los instrumentos polifónicos.

En este breve artículo voy a hacer un conciso resumen de los pedales y de su función en la interpretación. Hay que decir que según sea un piano de cola, un piano vertical o un piano electrónico encontraremos alguna sutil variable.

En primer lugar tenemos:

Pedal derecho (pedal de armónicos): Es el más importante e ineludible en la ejecución del piano. Sirve para levantar los apagadores del instrumento y así liberar las cuerdas para que resuenen todas las notas que entran en relación simpática (los armónicos) con los sonidos reales que se han pulsado con las teclas. Este pedal lo llevan los pianos de cola y los pianos verticales. Aunque la mecánica sea parecida, debido a la posición horizontal de las cuerdas (piano de cola) o posición vertical de las cuerdas (piano vertical o de pared), la función es la misma. En los pianos digitales el pedal derecho o de armónicos (damper o sustain) emula la misma función de resonancia. Se ejecuta con el pie derecho basculando y con el talón siempre apoyado en el suelo.

Pedal izquierdo (pedal de una corda): El pedal izquierdo hace una función atenuadora del sonido. En los pianos de cola el pedal de una corda se llama así porque el mecanismo funciona de una manera que hace que el teclado del piano se desplace unos milímetros hacia la derecha y como la maquinaria de los martillos va unida al teclado, estos hacen que los martillos o macillos al desplazarse a la derecha toquen menos cuerdas y por lo tanto suene menos el piano. Hay que tener en cuenta que la mayoría de las teclas del piano se corresponden con tres cuerdas. Se suele emplear para hacer los pianos (suaves) aunque también se emplea como matiz de color y sonoridad. En un piano vertical, mal llamado pedal de una corda, el mecanismo funciona diferente. Cuando pulsamos el pedal izquierdo se acerca la maquinaria a las cuerdas y al haber menos distancia al mismo empuje se corresponde menos sonido. En los pianos digitales el pedal izquierdo o soft (si llevan tres pedales) hace la misma función. Se ejecuta con el pie izquierdo.

Pedal del centro (pedal de sostenuto o tercer pedal). Este pedal lo llevan los pianos de cola y en los pianos digitales tenemos el emulador de la función. Es el último pedal que se incorporó en los pianos a mitad del siglo XIX. Su función es la de dejar libre el apagador del sonido de la tecla o teclas que se pulsan pudiendo limpiar el resto de los armónicos con el pedal derecho con independencia total. Para su correcto uso hay que pulsar las teclas primero y después el pedal para que así libere sólo los apagadores de los sonidos ejecutados por medio de un complejo sistema de varillas que entran en movimiento e impiden que bajen los apagadores de los sonidos que queremos mantener.

Este se suele emplear en música del siglo XX con complejidades sonoras más avanzadas.

En los pianos verticales tenemos el pedal del centro o sordina. Con el conseguimos que baje un fieltro entre las cuerdas y toda la maquinaria para que el piano suene menos.

Musicalmente hablando, el uso de los pedales es complejo pero necesario para cualquier pianista.

Cuando estudiamos el piano, uno de los caballos de batalla es la buena y correcta pedalización.

Hay que quitarse ese miedo que tienen todos los pianistas noveles a usar los pedales, sobre todo el pedal derecho o de armónicos, indispensable para una buena sonoridad del instrumento.

En las partituras de piano no suele estar marcada la pedalización. Es el criterio y buena formación del intérprete los que guían la manera de poner el pedal o los pedales.

En otra ocasión hablaremos de los usos musicales de éstos.

Espero que este breve resumen sirva para prestar más atención a los pedales del piano y que cuando veamos tocar a un pianista, además de fijarnos en el movimiento de sus manos, nos fijemos también en la importancia de sus pies.

 

Begoña Andiano

11 Dic 2018

Durante los meses de Julio y Agosto puedes aprovechar para aprender a tocar. ¿Te gusta la guitarra, el piano, el teclado?.  ¿Quieres saber lenguaje musical? . Si siempre has tenido el gusanillo de tocar tus canciones o piezas favoritas, no te lo pienses más. Este es el momento.

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