21 Ago 2018

El lunes pasado, entró un señor por la puerta de la academia, lo pasé a la oficina y discretamente me preguntó: 
— ¿Ustedes pueden enseñarme a tocar algún instrumento? Lo digo, porque soy un poco mayor. Sabe que pasa: que la ilusión de toda mi vida, ha sido la de tocar el piano. Siempre me ha encantado la música pero he dicho: ¡a mis años, adónde voy! 
Lo curioso del caso, es que el otro día fue mi cumpleaños y entre todos mis hijos me han regalado un teclado, porque saben la ilusión que me hace. El caso es que he abierto la caja, lo he colocado encima del soporte, lo he enchufado y he visto las posibilidades que tiene. He tocado un poco "Muñequita linda",  con la mano derecha y de oído. Después he pensado que debería de aprender para, por lo menos, tocar con las dos manos.
—Si le digo la verdad, me daba un poco de pudor ir a una academia con todo niños y gente joven con la cabeza muy despejada.


Cuando acabó de hablar, con una sonrisa le conteste:

—Ha sido muy decidido. Nunca es tarde si la dicha es buena. Para aprender no hay edad y el haber elegido tocar un instrumento le va a ser muy beneficioso y gratificante. Dese cuenta que tocar un instrumento hace que cerebralmente trabajemos muchos campos neurológicos y lo más importante que disfrutemos haciendo música. Además, como me imagino que será muy melómano, el saber de música le vendrá muy bien para disfrutarla mejor y cuando vaya a algún concierto sacará más partido del acontecimiento.
Realmente sus hijos han elegido bien, regalándole un teclado. 
Para iniciarse en la música a su edad y siendo que además su instrumento preferido es el piano, el teclado nos va a permitir empezar paulatinamente con las dos manos y así en un futuro no muy lejano tocar piezas como la famosa "Para Elisa".
Nosotros llevamos 40 años enseñando música y le puedo decir que en todos estos años hemos tenido a adultos que sin pretender mucho (tocar en su casa y pasárselo bien) han acabado tocando en algún concierto; acompañando algún coro en la iglesia; o haciendo música en la fiesta de Nochevieja.
El teclado nos permite tener muchos recursos. Podemos poner muchos sonidos: pianos, violines, metales, percusiones y hasta efectos de sonido de lluvia o de viento. Por otro lado tenemos los acompañamientos que nos van a enriquecer las melodías cuando pongamos los acordes en la mano izquierda.


El señor me seguía escuchando atentamente y en un momento determinado me preguntó:
— ¿Tengo que aprender solfeo? Es que me parece muy difícil y si hay que cantar, no canto ni en la ducha. Además he visto que las partituras son muy pequeñas y mi vista ya no es lo que era.


Yo me apresuré a explicarle.
—No se apure, aquí ponemos solución para todo. Las partituras las ponemos con pentagramas grandes como cuando uno empezaba a leer las cartillas en el colegio. Al principio son partituras facilitadas donde encontrará la melodía en el pentagrama y la mano izquierda marcada con el cifrado americano. Más adelante empezaremos con algo de lenguaje musical y un poco de piano clásico. El primer día que venga a clase, se marchará a su casa tocando una melodía con las dos manos. No se preocupe porque también le explicaremos los botones que tiene que tocar para que el teclado le suene a música celestial y para que no se pierda en el teclado, le daremos unas guías, que al principio vienen muy bien para saber dónde poner los dedos. 


Yo veía que se estaba emocionando y me dijo:
—Me parece que me voy a apuntar. Me encantaría que estas Navidades fuera capaz de tocar un villancico, cuando estamos toda la familia reunida.


Ya ha pasado una semana y nuestro novel alumno ha tocado el Himno a la alegría y Kumbaya. Está feliz y todos los días saca un rato para practicar.

Sabemos los beneficios de tocar un instrumento en edad adulta y estamos contentos de que en todos estos años, la mayoría de los adultos que vinieron un periodo importante a aprender, siguen tocando; nos compran nuevos teclados para estar a la última y no se pierden nuestros conciertos.
Por eso: "Nunca es tarde si la dicha es buena".

Begoña Andiano

21 Ago 2018

El primer día que una persona empieza a tocar el piano, se da cuenta de que tiene muchas teclas (88) y que además pesan (contrapesadas). Rara vez se da uno cuenta de que debajo del teclado, nos encontramos con unos pedales (normalmente tres) que sirven para tocarlos con los pies.

Los pedales en el piano son parte importantísima del instrumento. Hacen que podamos conseguir todo el potencial sonoro del piano, rey  de los instrumentos polifónicos.

En este breve artículo voy a hacer un conciso resumen de los pedales y de su función en la interpretación. Hay que decir que según sea un piano de cola, un piano vertical o un piano electrónico encontraremos alguna sutil variable.

En primer lugar tenemos:

Pedal derecho (pedal de armónicos): Es el más importante e ineludible en la ejecución del piano. Sirve para levantar los apagadores del instrumento y así liberar las cuerdas para que resuenen todas las notas que entran en relación simpática (los armónicos) con los sonidos reales que se han pulsado con las teclas. Este pedal lo llevan los pianos de cola y los pianos verticales. Aunque la mecánica sea parecida, debido a la posición horizontal de las cuerdas (piano de cola) o posición vertical de las cuerdas (piano vertical o de pared), la función es la misma. En los pianos digitales el pedal derecho o de armónicos (damper o sustain) emula la misma función de resonancia. Se ejecuta con el pie derecho basculando y con el talón siempre apoyado en el suelo.

Pedal izquierdo (pedal de una corda): El pedal izquierdo hace una función atenuadora del sonido. En los pianos de cola el pedal de una corda se llama así porque el mecanismo funciona de una manera que hace que el teclado del piano se desplace unos milímetros hacia la derecha y como la maquinaria de los martillos va unida al teclado, estos hacen que los martillos o macillos al desplazarse a la derecha toquen menos cuerdas y por lo tanto suene menos el piano. Hay que tener en cuenta que la mayoría de las teclas del piano se corresponden con tres cuerdas. Se suele emplear para hacer los pianos (suaves) aunque también se emplea como matiz de color y sonoridad. En un piano vertical, mal llamado pedal de una corda, el mecanismo funciona diferente. Cuando pulsamos el pedal izquierdo se acerca la maquinaria a las cuerdas y al haber menos distancia al mismo empuje se corresponde menos sonido. En los pianos digitales el pedal izquierdo o soft (si llevan tres pedales) hace la misma función. Se ejecuta con el pie izquierdo.

Pedal del centro (pedal de sostenuto o tercer pedal). Este pedal lo llevan los pianos de cola y en los pianos digitales tenemos el emulador de la función. Es el último pedal que se incorporó en los pianos a mitad del siglo XIX. Su función es la de dejar libre el apagador del sonido de la tecla o teclas que se pulsan pudiendo limpiar el resto de los armónicos con el pedal derecho con independencia total. Para su correcto uso hay que pulsar las teclas primero y después el pedal para que así libere sólo los apagadores de los sonidos ejecutados por medio de un complejo sistema de varillas que entran en movimiento e impiden que bajen los apagadores de los sonidos que queremos mantener.

Este se suele emplear en música del siglo XX con complejidades sonoras más avanzadas.

En los pianos verticales tenemos el pedal del centro o sordina. Con el conseguimos que baje un fieltro entre las cuerdas y toda la maquinaria para que el piano suene menos.

Musicalmente hablando, el uso de los pedales es complejo pero necesario para cualquier pianista.

Cuando estudiamos el piano, uno de los caballos de batalla es la buena y correcta pedalización.

Hay que quitarse ese miedo que tienen todos los pianistas noveles a usar los pedales, sobre todo el pedal derecho o de armónicos, indispensable para una buena sonoridad del instrumento.

En las partituras de piano no suele estar marcada la pedalización. Es el criterio y buena formación del intérprete los que guían la manera de poner el pedal o los pedales.

En otra ocasión hablaremos de los usos musicales de éstos.

Espero que este breve resumen sirva para prestar más atención a los pedales del piano y que cuando veamos tocar a un pianista, además de fijarnos en el movimiento de sus manos, nos fijemos también en la importancia de sus pies.

 

Begoña Andiano

21 Ago 2018

El domingo, 17 de junio de 2018, tendrá lugar nuestro habitual concierto donde los alumnos mostrarán sus progresos y harán que pasemos una buena tarde.

También contaremos con la colaboración de nuestros profesores y antiguos alumnos.

El programa será variado y entretenido.

Cerrará el concierto, como en otras ocasiones, nuestro coro.

El lugar será la Iglesia de Santa Isabel de Portugal

Plaza del Justicia nº 1, Zaragoza

Hora:19:00.  ENTRADA LIBRE.

21 Ago 2018

Después de nuestro último concierto y haber escuchado  lo que unos teclados puede dar de sí a nivel musical y sonoro, dependiendo de las combinaciones de sonidos que se hagan y las manos y pies que los ejecuten, me he animado a hablar de los registros y a explicar cómo se puede lograr tanto color musical ajustando bien los sonidos de un  teclado. 

En ocasiones, los teclados están infravalorados porque son instrumentos electrónicos y poseen tanto potencial que el interprete se queda en un plano de músico ejecutor. Se piensa que el teclista tiene la  ventaja de tocar en un instrumento que es mágico y lo hace todo. Eso no es así. La diferencia con otro instrumento de teclado, como pueda ser el piano, es que en el piano levanto la tapa preparo el atril con la partitura y ya puedo empezar a tocar. En un teclado no ocurre lo mismo. Si se quiere tocar hay que preparar todos los sonidos, las programaciones, efectos, división del teclado, los pedales y un largo etcétera indispensables para que podamos tocar, lo que articulemos en las teclas esté correctamente ajustado y así suene lo que queremos plasmar con nuestras manos.

Cuando una persona se acerca al teclado por primera vez, suele ser normal que se asuste con tanto botón, posibilidades... Conforme pasa el tiempo y se aprende, ocurre todo lo contrario. A los teclistas nos encantan los teclados con muchas posibilidades porque así podemos desarrollar mejor la música que queremos hacer. Hay que tener en cuenta que el concepto de instrumento es precisamente eso; tener muchos timbres y posibilidades para tocar.

El secreto para un buen ajuste del teclado y sus sonidos, está en la formación musical y en el conocimiento del aparato en cuestión.

Lo primero, se va aprendiendo con el tiempo. Es muy importante conocer otros instrumentos de cuerda, viento madera y metal, percusión y étnicos. Saber cómo se comportan, cómo se tocan y así poder imitar su ejecución para conseguir el sonido deseado. Debemos conocer algo de instrumentación ( lo que llamamos en música: saber orquestar, para poder adecuar lo que tenemos en la partitura a la ejecución con las manos y los pies y poder tocar a tiempo real múltiples timbres).

Lo segundo, leer el manual del teclado e ir probando las posibilidades y combinaciones que nos ofrece.

Entrar a dar pequeños trucos para que el teclado nos suene de maravilla, es bastante difícil porque también está el condicionante del nivel técnico y musical del que toca.

No obstante voy a poner algún pequeño ejemplo para los neófitos en la materia.

Por ejemplo: si yo quiero tocar el tema de Gabriel  de "La Misión" E. Morricone, puedo poner el sonido del oboe en el upper1 para tocar la melodía con la mano derecha,  añadir unos strings más bajos de volumen en el upper 2 y poner otros violines en el lower  para  tocar la armonía  con la mano izquierda. Si también tengo una pedalera puedo ponerle unos graves con el sonido de las cuerdas.

Si por el  contrario quiero tocar una Bossa de Carlos Jobim puedo utilizar las programaciones de fabrica que nos da el teclado. Simplemente poner el ritmo de bossanova pulsar el botón de O.T.S. añadir el acompañamiento y tocar La chica de Ipanema. Seguro que tendremos un buen sonido para tocar esta sugerente melodía.

Lo importante es ir abriendo la mente a las posibilidades del instrumento y disfrutar.

Begoña Andiano

21 Ago 2018

Concierto de celebración del 40 aniversario de Musicales Andiano a cargo de profesores, alumnos y antiguos alumnos de la academia.

El programa está dedicado a todo el repertorio más emblemático de nuestros conciertos a lo largo de todos estos años:

Disney, John Williams, Ennio Morricone, L. Bernstein, A. Lloyd Webber, etc.

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